Cosmocracia Tolteca

COSMOCRACIA TOLTECA DEL SEXTO SOL
Nuestra identidad cósmica, nuestro porvenir
Tlacatzin Stivalet Corral
Publicado originalmente el jueves 18 de enero de 2007

Desde hace ya muchos años, quizá a partir del miércoles 2 de octubre de 1968, los mexicanos “no nos hallamos”, algo dentro de nosotros nos hace sentir intranquilos, insatisfechos, desasosegados, “sacados de onda”, desconcertados, irritables, enojados, desesperados, intranquilos, deprimidos, frustrados, agobiados, mortificados, desesperanzados, burlados, todo esto en medio de una gran vaguedad psíquica, como si estuviesemos en medio de ninguna parte, sin rumbo alguno al cual dirigirnos.

Iniciamos relaciones personales y proyectos que abandonamos al poco tiempo, sin razón alguna, sin motivo aparente, simplemente dejamos de lado aquello que poco tiempo antes nos había entusiasmado. Lo importante para nosotros es lo intrascendente, lo fugaz. Los pasatiempos están a la orden del día. La popularidad de los videojuegos es consecuencia de nuestro hastío, de nuestro aburrimiento. La vida cotidiana se ha vuelto intrascendente, televisiva, de película, de “rola”, de “úsese y tírese”.

Durante los pasados 50 años hemos sido avasallados por la televisión. Desde la sala de nuestra casa, o desde nuestra recámara, el aparato televisor nos trivializa, nos manipula, nos hace comprar todo aquello que los “empresarios voraces” publicitan con anuncios comerciales subyugantes, seductores, atrayentes, hermosamente cautivadores. Nos han convertido en “televisohólicos”, como quien dice: “yo sin tele no puedo vivir”. Recordando a Karl Marx: “La televisión es el nuevo opio de los pueblos”.

Aún no existen clubes de “televisohólicos anónimos”, pero es de suponer que pronto surgirán, ya que la adicción a la televisión es una enfermedad incurable. Antes de caer en esta idiota adicción, la de ser manada de un club de “televisohólicos anónimos”, conviene intentar esclarecer el origen de este vicio. Para empezar, conviene decir que los actuales mexicanos vivimos lo que se conoce como “INTERREGNO”, es decir, un ‘tiempo en que existe gobernante pero no sistema de gobierno’.

Cabe tener presente que la locución “SISTEMA DE GOBIERNO” se refiere a un ‘conjunto ordenado de principios de acción ciudadana originados de la cosmopercepción inmersa en la lengua que comparten todos los habitantes de un territorio específico y que se mantiene en el tiempo como patrimonio colectivo’. Antes de la llegada de los invasores españoles, aquí todos los pueblos mantenían un mismo “sistema de gobierno”, ya que todas nuestras lenguas comparten una misma “cosmopercepción”.

En todo Anáhuac existía “COSMOCRACIA”, que puede ser descrita como ‘forma adulta de gobierno en la cual cada ciudadano aplica en su vivir cotidiano la ley cósmica de acción reciprocante: protegiendo lo vivo, lo cierto, lo ajeno, lo débil y lo armonioso; logrando de esta manera un vivir colectivo en plena armonía en lo social, en lo político, en lo económico, en lo familiar y en lo educativo’. Esta forma de gobierno fue generada de manera original y espontánea por el pueblo tolteca.

Quienes se han identificado como toltecas a lo largo de nuestra historia patria son los pueblos nahuahablantes, en nahua nahuatlacah ‘gente armonizante’, son quienes generaron una lengua a la cual ellos mismos nombraron nahuatlahtolli ‘hablar armonizante’, sustantivo proveniente del verbo nahua nahuatlahtohua ‘hablar armonizando’, aglutinación de los verbos tlahtohua ‘hablar’ y nahua ‘armonizar’. Desde el inicio de su historia adoptaron su lengua como su identidad: “hablar armonizando”.

Esta “identidad armonizante” es la manifestación de una convicción profunda: ser uno con nuestro entorno. Quien asume dicha “identidad armonizante” protege su entorno en todo momento, con lo cual recibe protección de su entorno: también en todo momento. Esto es la “religión tolteca”, entendiendo la palabra [RELIGIÓN] en su sentido latino original: religio, religionis ‘escrúpulo, conciencia, delicadeza’. Es una religión legítima, es decir, basada en la “ley cósmica de acción reciprocante”.

Resulta difícil de precisar cuándo inició la historia de los toltecas ya con plena conciencia de su “identidad armonizante”. El ser humano completó el desarrollo de su “equipo fonador” hace 40,000 años, según los investigadores de este asunto, en ese momento ningún ser humano había desarrollado el habla, la escritura data de hace unos 5,000 años, en sus formas más antiguas; es lógico pensar que entre estos tiempos fue cuando los toltecas hicieron lo propio con el nahuatlahtolli ‘hablar armonizante’.

Según quedó registrado tiempo antes de la invasión española, en el monumento de casi 25 toneladas de peso con un diámetro de 3 metros 57 centímetros de nombre Huei Cuauhxiccalli iixiptla ‘gran jícara del águila, su representante’ –conocido como Piedra del Sol o Calendario Azteca-, los toltecas contaron el tiempo de una manera continua a lo largo de macuilli totonaltzin ‘cinco nuestro sagrado sol’, cada uno de los ciclos de 13 veces 52 años, 676 años en total, seguido cada uno de otro ciclo llamado tonahualtzin ‘nuestra sagrada armonía’ de 468 años.

hueicuauhxicalliiixiptla

Lo registrado en nuestra Piedra de los Soles es un total de 5720 años, es decir, cinco ciclos completos de 676 años más 468 años, que suman 1144 años. En la parte superior se marca la fecha del año tolteca mahtlactlichuan yei acatl ‘trece cañavera’, que correspondió al año en que se completó la cuenta de cinco soles toltecas, año tolteca 5720, fecha que correspondió al año europeo 1999. Al año siguiente, 5721 tolteca, 2000 europeo, le correspondió el inicio de nuestro SEXTO SOL TOLTECA.

Dichos 5720 años fueron utilizados por los toltecas para evolucionar. En el primer Sol Tolteca generaron una nueva especie de gramínea, el maíz, en el segundo Sol Tolteca fundaron ciudades, en el tercer Sol Tolteca desarrollaron el calendario tolteca, en el cuarto Sol Tolteca adaptaron el calendario a cuatro zonas geográficas: Teotihuacan, Tajín, Yucatán y Oaxaca. Al final del cuarto Sol Tolteca, seleccionaron el calendario solar que regiría nuestro quinto Sol Tolteca.

En el quinto Sol Tolteca descubrieron la relación entre cada ser humano y el “cosmos”, así, nos dejaron escrito en la Huei Cuauhxiccalli iixiptla ‘gran jícara del águila, su representante’ que cada uno de nosotros es todo el tiempo “centro del universo en el inicio del tiempo”. Este es el referente conceptual que sustenta la “cosmocracia tolteca”. Para comprender y retomar nuestra forma tolteca de gobierno, es imprescindible que todos hablemos su lengua: el nahuatlahtolli ‘hablar armonizante’.

A la llegada de los invasores, al final de nuestro quinto Sol Tolteca, nuestro “sistema de gobierno” fue desplazado en los hechos por el “sistema de gobierno” de los invasores, que era el que existía en España. Nuestro “sistema de gobierno”, nuestra “cosmocracia”, fue arrinconada, los anahuacas fueron llamados “naturales de Nueva España”, con lo cual fueron considerados como extranjeros en su propia tierra: situación que persiste hasta el presente: no son mexicanos, son “indios”, o “indígenas”.

La forma de gobierno traída por los invasores puede ser nombrada “DESPOTISMO TEOCRÁTICO”, que puede ser explicado como ‘forma de enajenación colectiva que hace que, ante la ausencia de convicciones propias, un grupo humano se considere a sí mismo tan degradado que busca gobernarse por dictados ajenos’. Este “sistema de gobierno” corresponde a la “cosmopercepción” de los egipcios, de donde fue impuesta a los hebreos por Moisés, quien la legó a los cristianos europeos.

Resulta innecesario señalar que Moisés se apartó de la “ley cósmica de acción reciprocante”, la ley que rige todo lo que ocurre en el universo, para imponer una ley espuria, que él mismo atribuyó a “su dios” Yahveh. Al comparar ambas leyes, la “ley cósmica de acción reciprocante” y la ley mosaica, resulta evidente lo espurio de la inventada por Moisés. Esta ley espuria fue la que se impuso a nuestros abuelos anahuacas para hacer a un lado nuestra “religión cósmica”.

En ese mismo instante empezó el “interregno” que dura hasta el presente, desde el año tolteca 5242, 1521 de la cuenta europea. En el año tolteca 5531, correspondiente al año europeo 1810, hace casi 200 años, el “interregno” empezó a entrar en crisis. Desde entonces se presentan cada tanto tiempo luchas armadas que terminan en un “arreglo” espurio, que calma momentáneamente los ánimos pero no logra un “sistema de gobierno” que garantice la armonía para todos los habitantes de nuestra patria.

Los nahuahablantes, y los hablantes de nuestras demás lenguas autóctonas, muy pronto se dieron cuenta de que mientras durara la invasión española había que guardar en sus corazones todo lo que su corazón amaba, que había que destruir todo lo visible de nuestra civilización propia. Así fue solicitado a los tenochcas por Cuauhtémoc la víspera de la entrega a los invasores de Tenochtitlan-mexihco ‘entre tuna de piedra, lugar de los mexis’: el lunes 12 de agosto de 1521 en la cuenta europea.

El inflamado mensaje que nuestro último huei tlahtohuani ‘gran portador de palabra’ dirigió a los tenochcas desde la tzacualli ‘pirámide’ donde estuvo ubicada nuestra Huei Cuauhxiccalli iixiptla ‘gran jícara del águila, su representante’, el mismo lugar en donde actualmente se yergue la “catedral metropolitana” de la ciudad de México. Al final de su alocución, Cuauhtémoc anuncia la salida de un nuevo sol, que nuevamente llegaría aquí para alumbrarnos.

Este mensaje fue trasmitido de boca a oreja a corazón hasta el presente, por algunas cuantas “cartas vivas”. Esta no fue la única línea de transmisión histórica de nuestra civilización tolteca. Quizá la más conocida de las “claves” del anuncio de nuestro sexto Sol Tolteca fue la del “retorno de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso”, que los españoles invasores deformaron afirmando que “los indios” confundieron a Hernán Cortés con el mismísimo Ze Acatl Topiltzin ‘uno cañavera nuestro hijo amado’.

En realidad esta “alegoría” es muy otra. Al saberse que el español Juan de Grijalva navegaba por las costas anahuacas del Golfo, de inmediato relacionaron este hecho con el tránsito de Venus por el disco solar de junio de 1518, descubriendo que se había adelantado el inicio de la quinta Luna Tolteca, que ellos tenían programada para el año ze tecpatl ‘uno pedernal’ que iniciaría el 1 de marzo de 1532 del calendario juliano de los europeos. Así fue que generaron una “clave” para los no iniciados.

La anécdota en la cual se escondió dicha “clave” es muy fácil de recordar. Se dice que Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’ se fue al tlillan tlapallan ‘entre negro, entre color’, antes de hacerlo se auto inmoló con fuego, su corazón ardiente se elevó al cielo y se convirtió en el planeta Venus. Al leer esta “clave” se descubre que Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’ se refiere a nuestro “arquetipo genómico”, a nuestra organización política, a nuestra forma adulta de gobierno, a nuestra “cosmocracia”.

Es por esto que Cuauhtémoc completa su alocución con un “mandato”: ¡ca totlahcuiloliztzin ihuan totlamatiliztzin ma mopixquili! ‘asegurar que nuestra escritura y nuestra sabiduría se cosechen’. Al cumplir todos los actuales mexicanos este “mandato”, poco a poco emergerá nuestra “cosmocracia”, poco a poco empezaremos a disfrutar nuestra armonía social, nuestra armonía política, nuestra armonía económica, nuestra armonía familiar y nuestra armonía educativa.

El mensaje oculto es que nuestra “cosmocracia”, nuestro arquetipo adulto Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’ regresará al noveno “tránsito” del planeta Venus frente al disco solar. Este acontecimiento tendrá lugar el 8 de junio del año europeo 2012. En dicha fecha brillará nuestro sexto Sol Tolteca, tal como nos lo dejó dicho el huei tlahtohuani Cuauhtémoc en la Consigna de Anáhuac. Nuestros abuelos tenochcas fueron aún más allá, otra “clave” fue escondida en la religión de los invasores.

Muchos investigadores de nuestra identidad ya descubrieron el mito de las apariciones en el cerro del Tepeyacac ‘en la punta del cerro’ de la virgen española venerada en el Monasterio de Guadalupe, ubicado en la región española de Extremadura, cuya capital es Mérida, formada por dos provincias: Badajoz y Cáceres. La imagen venerada en México fue pintada por “el indio Marcos Cipactli” y en realidad se trata de un códice, al estilo de los amoxtli ‘libro’ tolteca, imitando lo español.

La fecha española en la cual supuestamente ocurrieron las apariciones de la virgen española, el 12 de diciembre de 1531, no es otra cosa que la fecha de celebración a nuestra amada madre tierra, totlazohtlalnantzin en lengua nahua, al día siguiente del solsticio de invierno, fecha en que se celebra el nacimiento del Sol, cuyo nombre nahua alterno es Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’. Al modificarse el calendario europeo, en 1582, el calendario religioso mantuvo la fecha juliana del 12 de diciembre.

Allí, en el mismísimo vestido de la virgen de Guadalupe, Marcos Cipactli escondió las nueve flores que simbolizan los nueve “tránsitos” del planeta Venus frente al disco solar. Esto confirma la “alegoría” del regreso de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’.

Para la inmensa mayoría de los mexicanos todo esto es desconocido. Inmersos como vivimos en el caos cotidiano, a muchos les resulta difícil creer que todo esto en verdad está ocurriendo. No obstante, el tiempo tolteca rige lo inconsciente colectivo nacional. También les resulta increíble que hayan ocurrido en años tochtli ‘conejo’ los acontecimientos de 1810 y 1910. Los hechos ocurridos en estos años fueron tan imprevisibles como lo es el conejo, “donde menos se piensa, salta la liebre”.

Al tener presente nuestra forma autóctona de gobierno, la “cosmocracia”, se pueden entender muchos comportamientos actuales, como la exigencia de comportamiento ético a los políticos, como el surgimiento de cada vez más agrupaciones civiles y políticas que participan con acciones que piden cambio político, “reforma del Estado”. Este es un fenómeno espontáneo, que surge del corazón de cada vez más mexicanos. Este fenómeno social irrumpe con cada vez mayor fuerza ciudadana.

Cabe decir aquí que la “cosmocracia tolteca” se manifiesta en cada uno de nosotros como una poderosa necesidad péntica: actuación ética, solidaridad colectiva, vocación propia, amor pleno, cambio educativo. Todo esto de manera aún confusa. Como si una voz interna nos impulsara a regir nuestro vivir cotidiano por esta voz interna, cada vez más poderosa, cada vez más imperiosa, cada vez más exigente de un actuar propio, surgido de nuestras convicciones más profundas.

Este fenómeno ya se está convirtiendo en un cambio genómico. Desde hace ya buenos años nacen cada vez más “niños cósmicos”, mismos que han sido llamados de diferentes maneras: “niños índigo”, “niños estrella”, “niños cristal”, et cetera. Los “niños cósmicos” siempre viven, piensan y actúan de acuerdo a sus convicciones, son muy sagaces para descubrir la mentira y la deshonestidad, siempre ven lo bueno que hay en las personas, son grandes defensores de lo justo y de lo armonioso.

En la medida en que estos “niños cósmicos” se hagan adultos, nuestra patria se irá transformando, irá evolucionando hacia la “cosmocracia tolteca” que nos legaron nuestros ancestros de Anáhuac. No se trata de una vuelta al pasado, como muchos mexicanos actuales erróneamente piensan, se trata de un salto al futuro, de una evolución colectiva, de asumirnos todos como Sexto Sol Tolteca, en consistencia con nuestros cinco soles anteriores, pero como un avance hacia el futuro.

El avance será consecuencia de un crecimiento interno, para cada quien asumirse como adulto excelso. Cada uno de nosotros se irá haciendo Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender, espejo su emanar’, se irá haciendo Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso, gemelo de erección’, se irá haciendo Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado, seguidor de camino colibrizado’, Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, Ometeotl ‘pupila doble, fuerza armonizante dual’. Así, nuestra “cosmocracia tolteca” llegará naturalmente.

Para que esto ocurra, muchas cosas tendrán que acontecer en nuestra patria. Existen muchos que se oponen a este proceso evolutivo del ser humano. En todo el planeta existen defensores de la “TIRANÍA CAPITALISTA”, que puede ser explicada como ‘forma de sometimiento de los humanos que tiene como única meta el incremento continuo a favor del tirano de la diferencia entre lo que se llama precio de costo y lo que se nombra precio de venta de las mercancías y servicios’.

La “TIRANÍA” fue explicada por Aristóteles como ‘forma de gobierno de uno para beneficio de ese uno’. Lo grave de la “tiranía capitalista” que nos mantiene sometidos es que quienes la ejercen poseen una autoestima en números rojos. Se manifiestan como “empresarios voraces” que corrompen a todos aquellos que pueden permitirles un “incremento en las ganancias” o una “baja en los costos”. Corrompen a quienes se dejan corromper para lograr alguno de estos objetivos espurios.

Quizás el mayor rasgo en común que comparten todos los “empresarios voraces” es un gran sentimiento de culpa con profundas raíces inconscientes, lo cual trae aparejada la frecuente emoción de miedo. Esto les genera la creencia espuria de que poseyendo grandes cantidades de dinero, muchos bienes materiales, la culpa y el miedo desaparecerán de manera consecuente. En realidad la culpa y el miedo nada tienen que ver con el dinero ni con los bienes materiales que acumulan con avaricia.

Los “empresarios voraces” hacen a un lado sus convicciones profundas, su actuar es para “engrandecer su capital”, ellos no cuentan, cuenta el dinero que poseen, rigen su vivir por el apotegma de los desvalidos: “tanto tienes, tanto vales”. Esta es su fe. Son como los creyentes en la religión imperial de Roma tienen “fe en Dios”, tal como se explica en los billetes de 1 dolar: in God we trust ‘en Dios confiamos’. Con esto los “empresarios voraces” propician la extinción de los humanos.

Si acaso triunfaran los “empresarios voraces”, sería una victoria pírrica, ya que al dañar el “ecosistema” del planeta Tierra están amenazando con la extinción de la vida, lo cual nos incluirá a nosotros. Estamos contra reloj. La instauración de la “cosmocracia tolteca” en nuestro planeta es la única opción de permanencia del “genoma humano”. Los actuales mexicanos tenemos la responsabilidad histórica de instaurar en nuestra patria la “cosmocracia tolteca”: para predicar con el ejemplo.

Lo primero que tiene que hacer cada uno es liberarse a sí mismo de la “tiranía capitalista”. Esto es muy fácil de decir pero extremadamente difícil de hacer: ¡dejar de ver programas de televisión! En la medida en que los mexicanos dejemos el vicio de la televisión, que dejemos de ser “televisohólicos” empezaremos a dejar de ser esclavos cautivos de los “empresarios voraces”. Al igual que los “niños cósmicos”, actuaremos según nuestras propias convicciones: ¡seremos autónomos!

La “actuación autónoma” es el primer paso hacia el estado adulto “excelso”. Al igual que los “empresarios voraces”, a los mexicanos todos nos dominan el sentimiento de culpa y el miedo. Esta es la consecuencia más lamentable de los casi 500 años de vivir en “interregno”. Afortunadamente los jóvenes ya no aceptan la religión de Moisés, esto, aunado al desprestigio creciente de los falsos sacerdotes católicos, está liberando de la culpa y el miedo a cada vez más mexicanos.

Los jóvenes que no son abatidos por el vicio de las drogas, son poseedores de convicciones muy profundas, mismas que coinciden totalmente con la “ley cósmica de acción reciprocante”, es decir, sin decirlo abiertamente ya hicieron suya la “religión tolteca” que heredamos de nuestro Quinto Sol. Cada vez más jóvenes buscan su identidad en grupos llamados genéricamente “de la mexicanidad”, que tienen como prioridad la celebración de conmemoraciones del calendario tolteca.

Con muchos errores de concepto y de dicción, a estos jóvenes les agrada expresarse en nahuatlahtolli ‘hablar armonizante’. En sus cantos buscan cada vez más utilizar la lengua de los toltecas. En cuanto pueden buscan perfeccionar el dominio de la lengua nahua. Dichos grupos, llamados círculos de danza, aparecen de manera espontánea en cada vez más lugares. Esto implica que la “religión tolteca” está siendo buscada para un creciente número de jóvenes. Así, el arribo de nuestra “cosmocracia” es inminente.

1 Comment

  • Icnoch dice:

    Mil gracias por recolocar este fantástico compendio de información.

    Quién quiera que sea o sean los responsables de esta iniciativa.

    ¡Mil gracias donde quiera que se encuentren!

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