Ze Cozcacuauhtli Tonalpohualli
- By OmeAcatl
- 18 agosto, 2016
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ze cozcacuauhtli ‘uno quebrantahuesos’,
Inicio: 18:43 del sábado 13 de agosto de 2016. Fin: 18:43 del viernes 26 de agosto de 2016.
Tlacatzin Stivalet Corral
Amoxtli Huitzilopochtli – Ze Cozcacuauhtli Tonalpohualli (Códice Borbónico Lám. 16)
Decimosexto trecenario, ze cozcacuauhtli ‘uno quebrantahuesos’, mismo que tiene como compañeros a Xolotecuihtli ‘protector acompañante’, nombre de Venus en su fase de Lucero de la Tarde, es decir, se trata de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, cuyo emblema en el pecho lo identifica en el Códice Borbónico, y Tlalchitonatiuh ‘va irradiando hacia la tierra’, representación del sol cuando se oculta en el poniente para ir a proteger a nuestros difuntos, haciéndose Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, es decir, cuando va a alumbrar a los asiáticos, a los australianos, a los africanos y a los europeos. En este trecenario somos muy solidarios, muy serviciales, muy protectores del legado de nuestros difuntos y de proteger a los extranjeros del resto del planeta. En este trecenario nutrimos todo lo nuevo, lo que empieza. Nuestra palabra es muy ágil, siempre buscando la renovación de nuestros sentimientos éticos.
Primera Casa: ze cozcacuauhtli ‘uno quebrantahuesos’
Inicio: 18:43 del sábado 13 de agosto de 2016. Fin: 18:43 del domingo 14 de agosto de 2016.
ð El numeral ze ‘uno’ es el inicio de cualquier cuenta, es por esto que tiene como identidad diurna a Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, que protege lo que inicia, y como identidad nocturna a Huehueteötl ‘pupila antigua’, que es otro nombre para el fuego. Esto tiene que ver con el «gran fuego» que se manifestó en el momento del «gran estruendo» que dio origen al universo hace 9,000 millones de años. Así, en el pensamiento tolteca el fuego es originador, por esto aparece en el centro de nuestra huei cuauhxicalli ‘gran jícara del águila’, nombre nahua del erróneamente llamado calendario azteca. El ave presente es nexhuitzilin ‘colibrí cenizo’.
ð El retorno cozcacuauhtli ‘quebrantahuesos’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del texouhqui ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestro instinto de tiempo, nuestra identidad «yo mente», misma que cuando ya madura, entre los 18 y los 24 años de edad, se manfiesta como «impetridad», esa fuerza instintiva que nos hace descubrir la secuencia de actividades que nos hacen alcanzar el éxito en cada proyecto que iniciamos. Es rumbo masculino, lo que nos inspira para la acción, para ser intrépidos. Como somos cozcacuauhtli ‘quebrantahuesos’, somos dados a descubrir lo más valioso, la esencia de las cosas, como esta ave rompe los huesos para comerse la médula; somos muy sensatos, prestos a dar sabios consejos. También somos Itzpapalotl ‘mariposa obsidiana’, lo cual nos hace estar activos entre las 11 de la noche y las 4 de la mañana, que es cuando se manifiesta en el cielo nocturno esta constelación, la misma que los europeos llaman Orión.
ð La dualidad ze cozcacuauhtli ‘uno quebrantahuesos’ nos infunde una gran percepción para descubrir la esencia de aquello que queremos iniciar, lo cual garantiza su éxito final. Esta es la primera «casa», por esto asumimos la indentidad nocturna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo cual nos inspira para renovar aquello que dejó de ser vital.
Ü síntesis: el retorno ze cozcacuauhtli ‘uno quebrantahuesos’ nos infunde deseos de iniciar acciones que serán benéficas para otros, sensatas, que protegerán el legado de nuestros abuelos anahuacas.
Segunda Casa: ome olin ‘dos movida’
Inicio: 18:43 del domingo 14 de agosto de 2016. Fin: 18:43 del lunes 15 de agosto de 2016.
ð El numeral ome ‘dos’ tiene como identidad diurna a Tlaltecuihtli ‘protector terreno’, la tierra en su identidad masculina, es decir, en su identidad cósmica, como cuerpo interestelar, lo cual nos da identidad ética, respetando nuestra palabra, o sea, la verdad de aquello que decimos a otros. Como identidad nocturna tiene a Itztli ‘obsidiana’, un nombre de Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, como se llama a nuestras profundas convicciones éticas, por lo cual somos dados a descubrir y cortar todo aquello que no se apega estrictamente a lo éticamente correcto. Como ave está presente el quetzalhuitzilin ‘colibrí precioso’.
ð El retorno olin ‘movida’ es del tlahuilcopa ‘hacia donde la luz’, el oriente, rumbo del color cozauhqui ‘amarillo intenso’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nombre de nuestro instinto de pervivencia, nuestro «yo género», mismo que cuando madura, entre los 12 y los 18 años de edad, se manifiesta como un sentimiento de pertenencia colectiva, como una gran solidaridad que nos hace buscar el beneficio de todos, que nos impele a la acción política. Es rumbo femenino, lo que nos infunde una actitud receptiva ante los demás. Al ser olin ‘movida’ somos dados a movernos continuamente, a nos detenernos en el curso de las acciones que emprendimos, para completarlas en tiempo y forma. También somos Xolotl ‘acompañante’, el planeta Venus en su fase de Lucero de la Tarde, lo cual nos hace ser solidarios, serviciales.
ð La dualidad ome olin ‘dos movida’ nos infunde el deseo de cumplir con nuestra tarea de proteger nuestra palabra, nuestra rectitud, nuestra responsabilidad ante los demás. Esta segunda «casa» nos hace asumir la identidad nocturna de Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos imbuye el deseo de encontrar nuestro sentir más profundo respecto a los asuntos en curso.
Ü síntesis: El retorno ome olin ‘dos movida’ es propicio para encontrar nuestro sentir profundo en lo referente la palabra solidaria que dimos a otros, para cumplirla puntualmente.
Tercera Casa: yei tecpatl ‘tres pedernal’
Inicio: 18:43 del lunes 15 de agosto de 2016. Fin: 18:43 del martes 16 de agosto de 2016.
ð El numeral yei ‘tres’ tiene como identidad diurna a Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo que nos infunde un deseo de automejora, de autopurificación, tal como ocurre con el agua de los ríos mientras va fluyendo, como identidad nocturna este numeral nos hace asumir la identidad de Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, nombre del sol naciente, mismo que con sus primeros rayos luminosos nos hace descubrir el colorido de nuestro entorno. El ave presente es cuixin ‘milano’.
ð El retorno tecpatl ‘pedernal’ es del mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Yayauhqui Tezcatl ipoca ‘negruzco espejo su esplender’, nombre nahua de nuestro instinto de espacio, de nuestro «yo cuerpo», mismo que madura entre los seis y los doce años de edad, cuando se va convirtiendo en la imagen de nuestras convivcciones éticas más sentidas. Es rumbo masculino, lo cual nos hace ser audaces, impetuosos. Por ser tecpatl ‘pedernal’ nos infunde un espíritu analítico, frío, que nos permite penetrar a la esencia de los asuntos en que estamos involucrados. Por también ser Chalchiuhtotolin ‘totola preciosa’ somos dados al autosacrifio, a hacer esfuerzos especiales para lograr aquello por lo cual luchamos.
ð La dualidad yei tecpatl ‘tres pedernal’ es propicia para descubrir la esencia aquello de nosotros mismos que no está de acuerdo con nuestras convicciones éticas y cortarlo, aunque nos duela. En esta tercera «casa» nos trae la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, en este caso es posible que nos traiga algunas lagrimas benéficas, en caso de que los cortes de aquello que nos daña nos hayan lastimado demasiado.
Ü síntesis: El retorno yei tecpatl ‘tres pedernal’ es generador de procesos de automejora al descubrir eso que nos daña, que nos separa de los demás por estar fuera de lo éticamente correcto, y cortarlo.
Cuarta Casa: nahui quiyahuitl ‘cuatro lluvia’
Inicio: 18:43 del martes 16 de agosto de 2016. Fin: 18:43 del miércoles 17 de agosto de 2016.
ð El numeral nahui ‘cuatro’ nos trae la hermosa identidad diurna de Tonatiuh ‘va irradiando’, nombre nahua del sol, lo cual nos infunde un ánimo de protección para quienes conviven con nosotros, como identidad nocturna nos hace ser Zentecuihtli ‘fuerza armonizante que unifica’, esto nos hace infundir en quienes nos rodean el deseo de unión, el deseo de pertenecer. El ave presente es zolin, que los europeos identificaron como la codorniz europea.
ð El retorno quiyahuitl ‘lluvia’ es del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, el rumbo del tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestro «yo eros», que madura entre los 24 y los 30 años para darnos la fuerza instintiva que nos hace buscar pertenencia permanente con una persona de sexo complementario. Es rumbo femenino, por lo cual somos dados a ser muy receptivos ante quienes nos rodean. Por ser quiyahuitl ‘lluvia’, somos muy refrescantes, muy fecundantes de las ideas de otros, mismas que son expresadas verbalmente. Por ser también Tonatiuh ‘va irradiando’, el sol, se refuerza nuestro poder de protección, lo cual se manifiesta infundiendo en los demás un sentimiento de autosuficiencia, de potencia.
ð La dualidad nahui quiyahuitl ‘cuatro lluvia’ nos imbuye una gran fuerza protectora de quienes conviven en nuestro entorno, nos hacemos una presencia deseada, mostramos liderazgo armonizante. Esta cuarta «casa» nos hace asumir la identidad de Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, lo cual refuerza nuestro liderazgo armonizante, volviendonos aún más aceptados por otros.
Ü síntesis: El ilhuitl ‘retorno’ nahui quiyahuitl ‘cuatro lluvia’ nos hace ser protectores de quienes nos rodean, propiciando que cada quien descubra dentro de sí mismo la fuerza para actuar.
Quinta Casa: macuilli xöchitl ‘cinco flor’
Inicio: 18:43 del miércoles 17 de agosto de 2016. Fin: 18:43 del jueves 18 de agosto de 2016.
ð El numeral macuilli ‘cinco’ tiene como identidad diurna a Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo cual nos infunde fuerza para trabajar en aquello que ya sirvió, eso que ya perdió vitalidad, para que se haga nutriente nuevamente. Como identidad nocturna somos Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, por lo cual sentimos deseo de proteger el legado de nuestros difuntos, para que no se pierda, en este ciclo día noche es posible que sintamos deseos de acercarnos a nuestra herencia ancestral, la que nos legaron los anahuacas del «quinto sol» tolteca. Como ave está presente cacalotl, pájaro negro pequeño que los españoles llamaron cuervo.
ð El retorno xöchitl ‘flor’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del texouhqui ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestro instinto de tiempo, nuestro «yo mente», que al madurar entre los 18 y los 24 años nos va generando nuestra voluntad logradora, nuestra «impetridad», misma que nos da una intuición instintiva para descubrir la secuencia de pasos que tenemos que seguir para tener éxito en lo que nos proponemos. Es día masculino, lo que nos hace ser emprendedores, activos. Por ser es un ciclo día noche xöchitl ‘flor’, nos interesa culminar aquello que está en proceso, completar lo que está en curso. Por también ser Xöchiquetzalli ‘belleza florida’ todo lo hacemos a manera de que sea hermoso, bien proporcionado.
ð La dualidad macuilli xöchitl ‘cinco flor’ es propicia para terminar de autorenovarnos, para completar el ciclo de protección del legado de nuestros difuntos, para actuar de manera esplendente, haciendo hermoso todo lo que hacemos. En esta quinta «casa» asumimos la identidad de Itztli ‘obsidiana’, lo cual nos hace buscar aquello que no se apega a nuestras convicciones éticas y cortarlo de manera irreversible.
Ü síntesis: el retorno macuilli xöchitl ‘cinco flor’ nos hace ser renovadores de lo ético, nos hace buscar la culminación de aquello en lo cual hemos estado trabajando.
Sexta Casa: chicoaze zipactli ‘seis caimana’
Inicio: 18:43 del jueves 18 de agosto de 2016. Fin: 18:43 del viernes 19 de agosto de 2016.
ð El numeral chicoaze ‘seis’ nos trae como identidad diurna a Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo que nos infunde un deseo de proteger a nuestros difuntos, lo cual quizás se manifieste como un acercamiento a nuestros abuelos del «quinto sol» tolteca, como una defensa de su legado. Como identidad nocturna somos Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos imbuye un deseo de trabajar en nuestro automejoramiento, como hace el agua que fluye en los ríos. Como ave está presente itzchicuahtli ‘lechuza obsidiana’.
ð El retorno zipactli ‘caimana’ es del tlahuilcopa ‘hacia donde la luz’, el oriente, rumbo del coxauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia, nuestro «yo género», el cual madura entre los 12 y los 18 años y, al estar maduro, nos hace sentir pertenencia colectiva, nos imbuye el deseo de trabajar para el mejoramiento de todos, para actuar políticamente. Es rumbo femenino, lo cual nos hace receptivos, atentos a cualquier solicitud de algún semejante. Por ser zipactli ‘iguana’ sentimos muy fuertemente el deseo de empezar, quizás algún proyecto ya bien configurado, lo cual garantiza su posterior culminación. También somos Tonacatecuitli ‘protector de abundancia’ y Tonacazihuatl ‘señora de abundancia’, lo cual hace propicio todo aquello que tiene que ver con nuestro sustento.
ð La dualidad chicoaze zipactli ‘seis iguana’ nos hace protectores del legado de nuestros difuntos, de nuestra autorenovación por medio de la asunción de aquellos principios éticos que dieron fuerza a nuestros ancestros del «quinto sol» tolteca, para proter su legado y para hacernos fuertes nosotros, para proteger nuestro sustento. Esta sexta «casa» nos hace asumir la identidad nocturna de Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, el sol naciente, lo cual nos permite irradiar luz en nuestro entorno, quizá proyectando a los demás la luz de nuestro «sexto sol» tolteca.
Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ chicoaze zipactli ‘seis caimana’ es muy propicio para la autorrenovación con base en el legado de nuestros abuelos del «quinto sol» de Anáhuac.
Septima Casa: chicome ehecatl ‘siete viento’
Inicio: 18:43 del viernes 19 de agosto de 2016. Fin: 18:43 del sábado 20 de agosto de 2016.
ð El numeral chicome ‘siete’ tiene como identidad diurna a Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos infunde una fuerza interior que los demás perciben con una influencia que une, que nos acerca, como identidad interna nos llega Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo cuan nos inspira para renovar aquello que ya se desgastó, que ya perdió su fuerza original, para que se vuelva vital de nuevo. como volante está presente tizapapalotl ‘mariposa blanca’.
ð El retorno ehecatl ‘viento’ es del mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del elemento quiyahuitl ‘lluvia’, del color yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, nuestro instinto de espacio, nuestro «yo cuerpo», mismo que cuando ya madura, entre los 6 y los 12 años de edad, se convierte en el despositaro de nuestras convicciones éticas más sentidas, de la congruencia entre nuestra palabra y nuestros hechos. Es rumbo masculino, lo cual nos da audacia, decisión para actuar. Por ser ehecatl ‘viento’, en este retorno somos dados a movernos sin rumbo fijo, adaptándonos a lo que llega. Por también ser Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’ somos muy dados a ayudar a los demás, a ser solidarios con quienes conviven con nosotros.
ð La dualidad chicome ehecatl ‘siete viento’ nos llena de una fuerza armonizante suave, tal como una brisa agradable, que inspira en los demás el deseo de unidad, de ayuda mutua, que nos hace emprendedores sin ser avasalladores de los derechos de otros. En esta séptima «casa» asumimos la identidad de Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos imbuye de una fuerza interna que se manifiesta en los demás como un deseo de acercamiento, como un descubrimiento de nuestra pertenencia colectiva.
Ü síntesis: El ilhuitl ‘retorno’ chicome ehecatl ‘siete viento’ resulta en extremo favorable para el acercamiento con nuestros semejantes, para contribuir a todo lo que une, a lo que fortalece.
Octava Casa: chicoyei calli ‘ocho casa’
Inicio: 18:43 del sábado 20 de agosto de 2016. Fin: 18:43 del domingo 21 de agosto de 2016.
ð El numeral chicoyei ‘ocho’ tiene como identidad diurna a Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos da fuerza para inducir a los demás a expresar sus ideas con palabras, es decir, que fecundamos su pensamiento para que germine. Como identidad nocturna somos Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos hace buscar la razón de ser de eso que hacemos, la causa primera de nuestro actuar. Como ave está presente el símbolo patrio anahuaca y mexicano: itzcuauhtli ‘águila obsidiana’.
ð El retorno calli ‘casa’ es del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, el rumbo del tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo del elemento tlalli ‘tierra’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestro «yo eros», mismo que madura entre los 24 y los 30 años de edad para convertirse en «potencia», manifestación de nuestra «nupcialidad», eso que nos hace sentir necesidad de unirnos de manera total y permanente con alguien de sexo complementario al nuestro. Es rumbo femenino, por lo cual mostramos receptividad ante los demás, somos acogedores de las propuestas ajenas. Al ser calli ‘casa’, nos interesa todo aquello que semeja a una casa, empezando por nuestro cuerpo y siguiendo hasta nuestra patria. Como también somos Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’ nos encerramos dentro de nosotros mismos para descubrir nuestros deseos más profundos respecto a lo que hacemos a diario, esto nos hace actuar con mayor convicción, con mayor decisión.
ð La dualidad chicoyei calli ‘ocho casa’ nos imbuye de fuerza interior muy poderosa, que inspira en los demás el deseo de buscar dentro de sí mismos sus verdaderas motivaciones, sus deseos más profundos, de aquello que más alegría les causa, de lo que más les hace disfrutar. En esta octava «casa» asumimos como identidad nocturna a Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos infunde el deseo de proteger el legado de nuestros difuntos, lo cual se puede manifestar como interés por conocer nuestra herencia anahuaca, el legado de nuestros abuelos del «quinto sol».
Ü síntesis: en el retorno chicoyei calli ‘ocho casa’ asumimos una identidad muy fuerte, muy inspirante para que los demás descubran sus deseos más profundos, su interés por nuestra cultura ancestral.
Novena Casa: chiconahui cuetzpalli ‘nueve lagarto’
Inicio: 18:43 del domingo 21 de agosto de 2016. Fin: 18:43 del lunes 22 de agosto de 2016.
ð El numeral chiconahui ‘nueve’ trae como identidad diurna a Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, por lo que nos imbuimos de un fuerte sentimiento de pertenencia colectiva, de solidaridad con nuestros semejantes. También asumimos la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace originadores de autoconfianza de los demás, con lo cual sus ideas germinan y se hacen palabras. Como ave está presente chalchiuhtotolin ‘totola preciosa’, lo cual nos impele al autosacrificio.
ð El retorno cuetzpalli ‘lagartijo’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, el rumbo del texouhqui ‘azul’, rumbo del elemento tletl ‘fuego’, rumbo de Huitzilopochli ‘zurdo colibrizado’, nuestro instinto de tiempo, nuestra identidad «yo mente», misma que madura entre los 18 y los 24 años para hacerse nuestra «impetridad», eso que genera nuestra vocación profesional y que nos hace perseverar en lo que nuestro corazón desea lograr. Es rumbo masculino, por lo cual somos actuantes, audaces. Por ser cuetzpalin ‘lagartijo’, somos muy vitales, muy activos, se nos da muy bien todo aquello que tiene que ver con el alimento. Por ser Huehuecoyotl ‘coyote anciano’ somos muy dados a buscar diversión, con canto, quizás de tipo sensual.
ð La dualidad chicoanahui cuetzpalli ‘nueve lagartijo’ nos genera un espíritu de solidaridad inspirante de gran actividad en los demás, predicando con el ejemplo, nos interesa la música, la recreación con los demás. Esta novena «casa» nos imbuimos de la identidad nocturna de Chalchiutlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos hace autopurificarnos, como lo hace el agua de los ríos mientras fluye, esto puede ocurrir durante la noche, mientras dormimos, en forma de sueños reveladores.
Ü síntesis: En el retorno chiconahui cuetzpalli ‘nueve lagartijo’ nos imbuimos de alegría, de solidaridad, de autoconfianza para expresar nuestra palabra, quizás en forma de canto.
Decima Casa: mahtlactli cohuatl ‘diez serpiente’
Inicio: 18:43 del lunes 22 de agosto de 2016. Fin: 18:43 del martes 23 de agosto de 2016.
ð El numeral mahtlactli ‘diez’ sólo tiene identidad diurna, es Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, lo cual nos imbuye el deseo de actuar correctamente, de congruencia entre nuestro pensar y nuestro actuar. No hay compañero nocturno. Como ave está presente tecolotl ‘buho’, ave nocturna reputada como sabia.
ð El retorno cohuatl ‘serpiente’ pertenece al tlahuilcopa ‘hacia donde la luz’, el oriente, rumbo del cozauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo del elemento ehecatl ‘aire’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia, nuestra identidad «yo género», misma que madura entre los 12 y los 18 años para hacerse nuestra «gemelidad», eso que nos hace percibir una pertenencia colectiva con nuestros congéneres. Es rumbo femenino, lo cual nos induce a una actitud de receptividad, de acogimiento a lo que originan otros. Por ser cohuatl ‘serpiente’, somos muy cambiantes, avanzamos de manera zigzagueante hacia lo que nos interesa, como que sí pero no, hasta que finalmente nos lanzamos a fondo, como lo hace la serpiente con su presa. Por también ser Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’ y Chalchiutonal ‘energía esmeralda’, somos como el agua horizontal, nos autopurificamos mientras avanzamos.
ð La dualidad mahtlactli cohuatl ‘diez serpiente’ nos hace ser rectos, apegados a lo éticamente correcto, aparentemente vacilantes en lo que deseamos, pero sin nunca perder de vista aquello que interesa a nuestro corazón. En esta décima «casa» asumimos como identidad nocturna a Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, lo cual nos induce a renovar lo que ya había sido desechado, para restaurar nuevamente su fuerza vital.
Ü síntesis: Este ilhuit ‘retorno’ mahtlactli cohuatl ‘diez pedernal’ nos hacemos éticos, nos interesa el comportamiento apegado a nuestras convicciones más sentidas, aunque no siempre lo mostremos.
Undecima Casa: mahtlactlihuan ze miquiztli ‘once muerte’
Inicio: 18:43 del martes 23 de agosto de 2016. Fin: 18:43 del miércoles 24 de agosto de 2016.
ð El numeral mahtlactlihuan ze ‘once’ sólo nos trae identidad diurna, a Yohualtecuihtli ‘protector nocturno’, las tres estrellas que forman el palo horizontal del mamalhuaztli ‘instrumento barrenador’, que se usa para encender fuego, mismas tres estrellas que forma el cinturón de la constelación llamada Orión por los europeos. No hay identidad nocturna. El ave presente es alotl ‘guacamaya’.
ð El retorno miquiztli ‘muerte’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del yayauhqui ‘negruzco’, rumbo del elemento atl ‘agua’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestro instinto de espacio, de nuestra identidad «yo cuerpo», que madura entre los 6 y los 12 años para hacerse nuestra «vitalidad», eso que nos hace dueños de una salud inquebrantable. Es rumbo masculino, lo cual nos hace ser audaces, emprendedores, actuantes. Por ser miquiztli ‘muerte’, nos sentimos inclinados a cerrar ciclos, a cortar con aquello que ya concluimos, para permitir el inicio de nuevos ciclos, para renovarnos internamente. Por también ser Tecziztecatl ‘de entre caracoles’, el mar que sube y baja según la luna, y Metztli ‘luna, nos sentimos inclinados a dejarnos llevar por los acontecimientos, como el agua del mar se ajusta a la fuerza de atracción de la luna.
ð La dualidad mahtlactlihuan ze miquiztli ‘once muerte’ nos hace actuar en función de lo que ya concluyó su ciclo vital, actuamos de acuerdo a nuestro sentir de renovación, quizás por inspiración de sueños esclarecedores. Esta undécima «casa» nos hace sumir la identidad de Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, que nos hace buscar internamente para descubrir lo que en verdad desea nuestro corazón.
Ü síntesis: Este ilhuitl ‘retorno’ nos trae cierta nostalgia por lo que termina, lo cual nos hace trabajar internamente para descubrir eso que nuestro corazón siente como esencial, para empezar de nuevo.
Duodécima Casa: mahtlactlihuan ome mazatl ‘doce venada’
Inicio: 18:43 del miércoles 24 de agosto de 2016. Fin: 18:43 del jueves 25 de agosto de 2016.
ð El numeral mahtlactlihuan ome ‘doce’ nos ofrece sólo la identidad diurna de Tlahuizcalpantecuihtli ‘protector de la alborada’, el planeta Venus en su fase de Lucero de la Mañana, lo cual nos induce a adelantarnos a los acontecimientos, a adivinar el futuro inmediato. No hay identidad nocturna. El Ave presente es quetzaltototl ‘pajaro precioso’, llamado quetzal en castellano, ave que no soporta el cautiverio, que tiene vocación de libertad.
ð El retorno mazatl ‘venada’ es del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo del elemeno tlalli ‘tierra’, rumbo de nuestro instinto de placer, de nuestra identidad «yo eros», que madura entre los 24 y los 30 años para hacerse nuestra «nupcialidad», que nos da «potencia» para buscar una pareja de sexo complementario para compartir para siempre nuestro vivir. Es rumbo femnino, lo que nos hace ser receptivos. Por ser mazatl ‘venada’, somos muy perceptivos de nuestro entorno, siempre alerta a cualquier cosa que amenace nuestra integridad. Por también ser Tlaloc ‘licor fecundador de la tierra’, somos propiciadores de la germinación de ideas para que se conviertan en palabras.
ð La dualidad mahtlactlihuan ome mazatl ‘doce venada’ nos hace muy perceptivos y muy intuitivos, nos volvemos muy conscientes de nuestro entorno y de lo por venir. En esta «casa» número doce asumimos la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cuan nos hace inducir en los demás la confianza para que sus pensamientos se hagan palabras.
Ü síntesis: el presente retorno nos hace muy perceptivos y muy intuitivos, lo cual de manera no consciente compartimos solidariamente con los demás, con lo cual los protegemos.
Trecena Casa: mahtlactlihuan yei tochtli ‘trece conejo’
Inicio: 18:43 del jueves 25 de agosto de 2016. Fin: 18:43 del viernes 26 de agosto de 2016.
ð El numeral mahtlactlihuan yei ‘trece’ tiene como identidad diurna a Zitlalin icue ‘estrella su falda’, fuerza femenina de las estrellas, identificada con Mixcoahuatl ‘serpiente nubosa’, llamada Vía Lactea por los europeos. No tiene identidad nocturna. El ave presente es toznenetl ‘perico amarillo’.
ð El retorno tochtli ‘conejo’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del texouhqui ‘azul’, rumbo del elemento tletl ‘fuego’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestro instinto de tiempo, nuestra identidad «yo mente», misma que cuando madura, entre los 18 y los 24 años, nos hace dueños de nuestra «impetridad», esa fuerza vocacional que nos hace lograr lo que quermos a traves de la persistencia en lo que quiere nuestro corazón. Es rumbo masculino, lo que nos imbuye deseo de acción, que nos hace audaces. Por ser tochtli ‘conejo’, somos muy impredecibles, en este retorno día noche pueden surgir cosas inesperadas, aún insospechadas. Por también ser Meyahuel ‘fuente sagrada’, somos muy benéficos para los demás.
ð La dualidad mahtlactlihuan yei tochtli ‘trece conejo’ nos genera una gran fuerza para enfrentar emergencias inesperadas, para convertirlas en benéficas. Esta trecena «casa» asumimos como identidad nocturna a Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, lo cual nos induce a proteger lo que inicia.
Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ es de culminación y de inicio, es muy fuerte, nos permite cosechar y sembrar al mismo tiempo. Pueden ocurrir cosas inesperadas, insospechadas.


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