Ze Tochtli Tonalpohualli

ze tochtli ‘uno conejo’
Inicio: 18:43 del martes 4 de octubre de 2016. Fin: 18:43 del lunes 17 de octubre de 2016.
Tlacatzin Stivalet Corral

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Inic cempohualtetl machiyotl ‘el vigésimo signo’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el rumbo del sur, se dice que aporta buena energía natal. Las ilhuicapohtizitzintin ‘identidades celestes’ de esta trecena son Itztapaltotec ‘laja de obsidiana, nuestro protector’, una advocación de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestra «nupcialidad», manifestación madura de nuestro instinto de placer, y Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector del año’, representante del fuego. Según afirma Sahagún, los que nacen en este signo serán granjeros, trabajadores, ricos, ahorradores y abundantes en todos los mantenimientos; que miran las cosas de adelante, por lo cual atesoran para sus hijos. Si son agricultores, son muy diligentes para arar la tierra y sembrar todo tipo de semillas, por lo que recolectan abundantes cosechas. Aprovechan no únicamente el producto sino también los redrojos. La presencia de Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’ en este último trecenario nos anuncia que el tiempo es circular, tal como aparece en la Huei cuauhxiccalli ‘gran jícara del sol, su representante’, en el círculo de los veinte ilhuitl ‘retorno día noche’. Así es, por esto se está anunciando el inicio de la cuenta, es decir, empieza el primer trecenario. Esto se refuerza por la presencia de Itztapaltotec ‘laja de obsidiana, nuestro protector’ que nos hace disfrutar sensorialmente al mismo tiempo que nos anuncia un corte con cuchillo de obsidiana. Durante las trece «casas» de este trecenario somos muy dados a mirar al futuro, a ser previsores en cuanto a la seguridad económica, somos muy ahorradores. Esto nos hace ser muy diligentes en nuestro trabajo profesional, lo cual nos hace ser muy cuidadosos con todos los detalles, no únicamente con los asuntos importantes.

Primera Casa: ze tochtli ‘uno conejo’

Inicio: 18:43 del martes 4 de octubre de 2016. Fin: 18:43 del miércoles 5 de octubre de 2016.

ð El numeral ze ‘uno’ llega siempre con fuerza protectora del fuego, como identidad diurna nos hace Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, el gran fuego que se manifestó hace 9,000 millones de años, con el huel chicahuac cueponcayotl ‘bien fuerte brotamiento’, generalmente conocido con la locución inglesa big bang ‘gran tronido’, cuando empezó a vivir el universo, como identidad nocturna nos llega Huehueteötl ‘pupila antigua’, que también nos refiere al origen del universo, tal como se representa en la circunferencia exterior de la huei cuauhxicalli ‘gran jícara del águila’, la gran piedra erróneamente llamada Calendario Azteca. Esto nos llena de fuego interno, de deseos de arrancar proyectos importantes para nosotros. El ave presente es nexhuitzilin ‘colibrí cenizo’.

ð El retorno tochtli ‘conejo’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del xoxouhqui ‘azul cielo’, el rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra «voluntad logradora», la fuerza interior que nos permite manejar el tiempo con tal precisión que nos lleva a lograr todo aquello que nos proponemos, ya que es manifestación de nuestro instinto de tiempo, de nuestra identidad «yo mente». Es rumbo masculino, lo cual nos hace emprendedores, actuantes. Al ser un retorno tochtli ‘conejo’, pueden ocurrir muchas cosas sorprendentes, inesperadas, aún insospechadas, también nos nacen deseos de difrutar de lo placentero, de degustar bebidas exaltantes de la alegría, activadoras de nuestro pensar, el cual se muestra creativo, activo, fecundo, en fin, manifiestamos una gran imaginación. Por ser al mismo tiempo Meyahuel ‘manantial sagrado’ somos inspiradores de esta misma imaginación en quienes conviven con nosotros en este ciclo día noche.

ð La dualidad ze tochtli ‘uno conejo’ nos llena de fuego creador, de alegría, de entusiasmo para iniciar acciones cuya realización nos llena de placer, nos inspira ideas agradables, es decir, es un retorno día noche que nos hace disfrutar grandemente. En esta primera «casa» esta presente Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, como identidad nocturna, lo cual nos refuerza nuestra atención hacia nuestro patrimonio, especialmente el que recibimos como legado de nuestros difuntos, esto incluye a nuestro patrimonio cultural anahuaca.

Ü síntesis: en el ilhuitl ‘retorno’ ze tochtli ‘uno conejo’ nos llenamos de fuerza iniciante, de entusiasmo por echar a andar proyectos que tienen que ver con nuestra alimentación.

Segunda Casa: ome atl ‘dos agua’

Inicio: 18:43 del miércoles 5 de octubre de 2016. Fin: 18:43 del jueves 6 de octubre de 2016.

ð El numeral ome ‘dos’ nos trae como identidad diurna a Tlaltecuihtli ‘protector terreno’, la tierra como fuerza cósmica, lo cual nos da una gran fuerza interna, misma que los demás perciben como protección y confianza en ellos mismos. Como identidad nocturna somos Itztli ‘obsidiana’, que es una advocación de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestra identidad ética. Ambos nos hacen fuertes al cortar de nuestro comportamiento todo aquello que no corresponde a nuestros principios éticos, todo lo que nos quita congruencia con nuestras convicciones. Como ave está presente quetzalhuitzilin ‘colibrí precioso’.

ð El retorno atl ‘agua’ pertenece al tlahuilcopa ‘hacia donde la luz’, el oriente, el rumbo del cozauhqui ‘amarillo dorado’, el rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestra identidad genómica, nuestro «yo género», que se manifiesta en nosotros como un fuerte sentimiento de pertenencia. Es rumbo femenino, por lo cual somos muy dados a acoger como propias las aportaciones de otros. Al ser atl ‘agua’, nos mostramos muy adaptables, muy pacientes, muy persistentes. Por también ser Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, somos muy dados a iniciar asuntos que tienen que ver con la vida, con la protección de lo vivo.

ð La dualidad ome atl ‘dos agua’ nos hace protectores de lo vivo, especialmente desechando de nuestro comportamiento aquello que no está de acuerdo con la ética, con nuestras convicciones. En esta segunda «casa» nos toca ser Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, como identidad nocturna, por lo cual es posible que ocurran sueños reveladores de automejora de nuestra ética, renovadora de nuestro comportamiento, como el agua de los ríos que se autopurifica al correr.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ ome atl ‘dos agua’ sentimos la fuerza de la tierra para autorrenovarnos éticamente, para proteger a quienes nos rodean fortaleciendo sus principios éticos.

Tercera Casa: yei itzcuintli ‘tres perro’

Inicio: 18:43 del jueves 6 de octubre de 2016. Fin: 18:43 del viernes 7 de octubre de 2016.

ð El numeral yei ‘tres’ nos hace asumir la identidad diurna de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, el agua que se hace pura en las cavernas de las montañas y brota de los manantiales para correr hacia el mar, autopurificándose en el camino, esta identidad se manifiesta en nosotros como una necesidad interna de renovarnos éticamente, de desechar lo que no es congruente con nuestras convicciones. La identidad interna que asumimos cuando llega este numeral es Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, el sol naciente, que nos hace ver el colorido de nuestro entorno, por lo cual irradiamos hacia los demás inspiración para que descubran la belleza de su entorno. Como ave llega cuixin ‘milano’.

ð El retorno itzcuintli ‘perro’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, el rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, el rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestro instinto de espacio convertido en «vitalidad», que protege nuestra identidad «yo cuerpo» a través de un comportamiento apegado a principios éticos. Es rumbo masculino, por lo cual nos mostramos emprendedores, activos. Al ser itzcuintli ‘perro’ nos comportamos de manera amistosa con quienes conviven con nosotros en este tiempo, somos muy dados a hacer favores a quienes nos los piden o aun a quienes, sin pedirnoslo, están en situación de necesidad de ayuda. Por ser Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’ y Mictlanzihuatl ‘señora de entre difunto’ somos muy dados a protegen el patrimonio que heredamos de nuestros difuntos, especialmente el cultural que nos legaron los anahuacas del «quinto sol» tolteca.

ð La dualidad yei itzcuintli ‘tres perro’ nos renueva internamente, nos fortalece éticamente, lo cual se manifiesta en los demás como inspiración para descubrir la belleza de su entorno, en especial el colorido del patrimonio cultural que nos legaron nuestros difuntos. En esta tercera «casa» nos llega la identidad nocturna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo cual nos hace sentir deseo de renovar nuestro patrimonio cultural para que nos sirva nuevamente, para que nos nutra como nutrió a nuestros antepasados.

Ü síntesis: en el ilhuitl ‘retorno’ yei itzcuintli ‘tres perro’ nos autorrenovamos y nos mostramos muy amistosos y serviciales, buscando la renovación de nuestra herencia cultural.

Cuarta Casa: nahui ozomahtli ‘cuatro mona’

Inicio: 18:43 del viernes 7 de octubre de 2016. Fin: 18:43 del sábado 8 de octubre de 2016.

ð El numeral nahui ‘cuatro’ trae como identidad diurna a Tonatiuh ‘va irradiando’, el sol, lo cual nos hace protectores de lo que nos rodea, como identidad nocturna nos llega Zenteötl ‘fuerza armonizante que une’, lo cual nos hace influir en los demás para propiciar la unidad, para fortalecer el sentimiento de pertenencia colectiva. Como ave se presenta zolin ‘codorniz’.

ð El retorno ozomahtli ‘mona’ pertenece al zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, el rumbo del tlatlauhqui ‘enrojecido’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, manifestación de nuestro instinto de placer que, al ya haber madurado, nos hace sentir una fuerte atracción hacia el sexo complementario, surgida ésta de nuestra «nupcialidad», misma que nos impele a comprometernos de por vida con una sola pareja. Al ser ozomahtli ‘mona’, nos sentimos a gusto, con deseos de jugar, de hacer travesuras, de divertirnos. Como también somos Xoxhipilli ‘hijo florido’ todo lo embellecemos con elegancia, con armonía.

ð La dualidad nahui ozomahtli ‘cuatro mona’ nos hace ser alegres, juguetones, pero siempre de manera hermosa, protegiendo a quienes conviven con nosotros en este ciclo día noche, esto imbuye en ellos el sentimiento de pertenencia colectiva que unifica, que resuelve los conflictos para una mayor solidaridad. Esta cuarta «casa» nos llega para asumir como identidad nocturna a Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos puede traer sueños reveladores de nuestro sentir profundo respecto a algún asunto que nos ande preocupando.

Ü síntesis: El ilhuitl ‘retorno’ nahui ozomahtli ‘cuatro mona’ nos hace ser agradables, un tanto despreocupados, pero siempre inspirando en los demás un sentimiento de unidad, de armonía.

Quinta Casa: macuilli malinalli ‘cinco esparto’

Inicio: 18:43 del sábado 8 de octubre de 2016. Fin: 18:43 del domingo 9 de octubre de 2016.

ð El numeral macuilli ‘cinco’ nos hace asumir la identidad diurna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, lo cual nos imbuye de un gran deseo de renovar cosas ya inútiles, de renovarnos éticamente, desprendiéndonos de comportamientos que no se enmarcan en nuestras convicciones más fuertes. Como identidad interna asumimos la de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos inspira para proteger nuestro patrimonio, el que heredamos, tanto material cuanto cultural. El ave presente es cacalotl ‘cuervo’, según tradujeron los “frailes” invasores.

ð El retorno malinalli ‘esparto’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, el rumbo del color xoxouhqui ‘azul’, el rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora, sustentada por nuestro instinto de tiempo, mismo que cuando madura se convierte en nuestra «impetridad», eso que nos da la habilidad de lograr todo aquello que nos proponemos. Es rumbo masculino, lo cual nos hace ser impetuosos, activos, buscadores de acción. Al ser malinalli ‘esparto’, sentimos deseos de cambiar, de renovarnos, lo cual nos puede llevar a no cumplir nuestra palabra, a dejar nuestras promesas en el aire. Por ser también Pahtecatl ‘de entre planta sanadora’, ejercemos una influencia benéfica, curativa en quienes conviven con nosotros en este ilhuitl ‘retorno día noche’.

ð La dualidad macuilli malinalli ‘cinco esparto’ nos hace renovadores en grado sumo, todo nos parece que debe mejorarse, encontramos fallas en nuestro comportamiento, mismas que superamos, al mismo tiempo, sin agresión, influimos en los demás para que cada quien haga lo propio, para que “se cure” éticamente, para que sane. En esta quinta «casa» nos asumimos internamente como Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace influir positivamente en los demás para que expresen aquello que los hace sentir incómodos, aquellos comportamientos que ya deben ser abandonados, para crecer internamente.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ nos imbuimos de un sentimiento de protección de nuestro patrimonio ancestral, nuestra cultura propia, en consecuencia, nos apegamos a la ética, a la superación de fallas.

Sexta Casa: chicoaze acatl ‘seis cañavera’

Inicio: 18:43 del domingo 9 de octubre de 2016. Fin: 18:43 del lunes 10 de octubre de 2016.

ð El numeral chicoaze ‘seis’ trae como identidad diurna a Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos hace proteger aquello que heredamos, eso que forma nuestro patrimonio, es por esto que sentimos deseos de acercarnos a nuestro patrimonio cultural autóctono, a la herencia que nos llegó de los antiguos anahuacas. También asumimos la identidad nocturna de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos hace superar fallas mientras desarrollamos nuestras actividades cotidianas, lo mismo que el agua de los ríos, que se autopurifica mientras fluye hacia el mar. El ave presente es itzchicuahtli ‘lechuza obsidiana’.

ð El retorno acatl ‘cañavera’ llega del tlahuilcopa ‘hacia entre la luz’, el oriente, el rumbo de color cozauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, la manifestación de nuestro instinto de pervivencia en forma de sentimiento de pertenencia colectiva, nuestra «gemelidad», el lugar originador de impulsos amistosos. Por ser acatl ‘cañavera’, manifestamos un espíritu de investiagación, de esclarecimiento de todo aquello que nos intriga, de lo que nos inquieta. Al también ser Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nos invade un fuerte sentimiento de comportarnos con apego a la ética.

ð La dualidad chicoaze acatl ‘seis carrizo’ nos trae una identidad protectora de nuestro patrimonio familiar y nacional, de renovarnos internamente para hacernos merecedores de recibir este patrimonio, nos interesa investigar acuciosamente cualquier falla ética que nos aleje de pertencecer a nuestra herencia cultural. Esta sexta «casa» nos inspira para asumir la identidad nocturna de Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, el fuego originador de vida, lo cual nos peude hacer tener sueños reveladores en cuanto a protección de nuestro patrimonio, cultural o familiar.

Ü síntesis: El ilhuitl ‘retorno’ chicoaze acatl ‘seis cañavera’ nos imbuye de un sentimiento de protección de nuestro patrimonio, de renovarnos éticamente, de descubrir nuestras fallas, para superarlas.

Séptima Casa: chicome ozelotl ‘siete ocelote’

Inicio: 18:43 del lunes 10 de octubre de 2016. Fin: 18:43 del martes 11 de octubre de 2016.

ð El numeral chicome ‘siete’ tiene como identidad diurna a Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos hace ser un centro originador se impulsos de pertenencia colectiva, mismos que inspiran a cada quien a acercarse a sus semejantes. También somos Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, como identidad nocturna’, lo cual puede originarnos sueños reveladores para mejorarnos éticamente, para desprendernos de comportamientos erróneos que nos alejan de los demás. Como volante está presente tizapapalotl ‘mariposa blanca’.

ð El retorno ozelotl ‘ocelote’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Yayauhqui Tezcatl Ipoca ‘negruzco del espejo su esplender’, nuestra conciencia ética, manifestación adulta de nuestro instinto de espacio, nuestra identidad «yo cuerpo», donde se aloja nuestra «vitalidad», lo que nos hace actuar a manera de proteger nuestro vivir, es decir, donde se alojan nuestras convicciones éticas más profundas. Por ser ozelotl ‘ocelote’, nos comportaomos de manera cautelosa, acercándonos a nuestro objetivo sin mostrar abiertamente nuestras intenciones. Por también ser Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, se refuerza el sentimiento de renovación ética, de superación de comportamientos erróneos que nos hacen alejarnos de los demás.

ð La dualidad chicome ozelotl ‘siete ocelote’ nos inspira fuertes sentimientos de renovación interior, a fin de propiciar todo aquello que nos unifique con nuestros semejantes, aunque esto sea nuestro interés, nos mostramos cautelosos en nuestro actuar. Esta séptima «casa» nos trae como identidad nocturna a Itztli ‘obsidiana’, lo cual nos trae la fuerza para cortar de tajo aquellos comportamientos indeseados.

Ü síntesis: este ilhuitl ‘retorno’ chicome ozelotl ‘siete ocelote’ nos hace renovarnos éticamente, cortamos aquellos comportamientos y sentimientos que nos alejan de nuestros seres queridos.

Octava Casa: chicoyei cuauhtli ‘ocho águila’

Inicio: 18:43 del martes 11 de octubre de 2016. Fin: 18:43 del miércoles 12 de octubre de 2016.

ð El numeral chicoyei ‘ocho’ trae como identidad diurna a Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace ser inspiradores de los demás para que expresen su sentir con palabras, para que germinen sus ideas. También somos Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, como identidad nocturna, lo cual nos hace sentir deseos de descubrir nuestro sentir profundo respecto a los asuntos en curso, para asumir una posición firme y actuar en consecuencia. Como ave está presente itzcuauhtli ‘águila obsidiana’, el símbolo naciona de México y de Anáhuac.

ð El retorno cuauhtli ‘águila’ es del zihuatlanpa ‘hacia entre mujeres’, el poniente, el rumbo del color tlatlauhqui ‘enrojecido’, el rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, manifestación de nuestro instinto de placer, nuestra identidad «yo eros», misma que al madurar se manifiesta como nuestra «nupcialidad», de donde surgen fuertes impulsos para mantener una relación permanente con alguien de sexo complementario, al mismo tiempo que nos inspira permanentemente proteger a quienes son más jóvenes que nosotros. Es rumbo femenino, por lo cual nos mostramos obsequiosos, gustosos acogedores de las ideas de los demás. Por ser cuauhtli ‘águila’ sentimos inclinación a volar alto, para desde allí observar aquello que nos está acongojando, y de esta manera encontrar solución a problemas agobiantes. También somos Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, esto nos hace buscar el placer sexual, pero de manera protectora para nuestra pareja y para nosotros mismos.

ð La dualidad chicoyei cuauhtli ‘ocho águila’ nos trae una identidad muy fuerte para renovarnos visualizando nuestros problemas, esto como consecuencia de descubrir nuestro sentir profundo, lo cual nos hace actuar de manera convencida, disfrutando nuestro actuar. En esta octava «casa» asumimos como identidad nocturna a Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, el sol naciente, lo cual nos permite inspirar a quienes nos rodean para descubrir la belleza del colorido de nuestro entorno.

Ü síntesis: en el ilhuitl ‘retorno’ chicoyei cuautli ‘ocho águila’ nos hace audaces para ver nuestros problemas desde una perspectiva de altura, disfrutando la acción de solucionarlos.

Novena Casa: chiconahui cozcacuauhtli ‘nueve quebrantahuesos’

Inicio: 18:43 del miércoles 12 de octubre de 2016. Fin: 18:43 del jueves 13 de octubre de 2016.

ð El numeral chiconahui ‘nueve’ trae como identidad diurna a Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestra identidad colectiva, lo que nos une a nuestros congeneres, lo cual nos inspira un fuerte sentimiento de pertenencia que compartimos con los demás. Como identidad nocturna está presente Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace ser propiciadores de que los demás expresen sus sentimientos y pensamientos. Como ave está presente chalchiuhtotolin ‘totol precioso’.

ð El retorno cozcacuauhtli ‘quebrantahuesos’ es del huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, el rumbo del color xoxouhqui ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora, expresión adulta de nuestro instinto de tiempo, de nuestra identidad «yo mente». Es rumbo masculino, por lo cual somos emprendedores, hacedores. Al ser cozcacuauhtli ‘quebrantahuesos’, nos interesa descubrir la esencia de las cosas, para hacerla nuestra, de la misma forma en que esta ave rompe los huesos para comer su médula. Al también ser Itzpapalotl ‘mariposa obsidiana’, la constelación que los europeos llaman Orión, somos inspiradores nocturnos de los demás, para que actúen éticamente.

ð La dualidad chiconahui cozcacuauhtli ‘nueve quebrantahuesos’ nos inspira para la solidaridad con los demás, para juntos descubrir la esencia de lo que nos une, para infundir en otros el sentimiento de apego a lo ético. En esta novena «casa» nos hacemos Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual refuerza nuestra acción unificante.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ chiconahui cozcacuauhtli ‘nueve quebrantahuesos’ nos imbuimos de fuerza unificadora, somos inspiradores de unidad esencial.

Décima Casa: mahtlactli olin ‘diez movida’

Inicio: 18:43 del jueves 13 de octubre de 2016. Fin: 18:43 del viernes 14 de octubre de 2016.

ð El numeral mahtlactli ‘diez’ trae como identidad diurna a Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, la constelación llamada Osa Menor por los europeos, esto nos hace asumir un comportamiento apegado a la ética. No nos llega identidad nocturna. Como ave está presente tecolotl ‘buho’.

ð El retorno olin ‘movida’ es del tlahuilcopa ‘hacia la luz’, el oriente, el rumbo del color cozauhqui ‘amarillo dorado’, el rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, manifestación adulta de nuestro instinto de pervivencia, lo cual nos hace ser un fuerte sentimiento de pertenencia colectiva, mismo que compartimos con quienes nos rodean, por lo cual la convivencia se hace creativa para generar bienestar común. Por ser un rumbo femenino nos nace ser acogedores de las propuestas ajenas, de responder solidariamente. Por ser olin ‘movida’, nos nace ser activos, cumplidos con nuestra tarea diaria. Por también ser Xolotl ‘acompañante’ asumimos una actitud de compañerismo, de ayuda para las tareas de otros.

ð La dualidad mahtlactli olin ‘diez movida’ nos hace sentir necesidad de comportarnos éticamente, de solidarizarnos con los demás, de ayudar en las tareas de otros. En esta décima «casa» asumimos la identidad nocturna de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos hace protectores de nuestro patrimonio.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ nos llega una identidad muy solidaria con nuestros semejantes, somos muy activos, muy colaboradores de las tareas de otros, muy compañeros.

Undécima Casa: mahtlactlihuan ze tecpatl ‘once pedernal’

Inicio: 18:43 del viernes 14 de octubre de 2016. Fin: 18:43 del sábado 15 de octubre de 2016.

ð El numeral mahtlactlihuan ze ‘once’ llega con la identidad externa de Yohualtecuihtli ‘protector nocturno’, nombre nahua de las tres estrellas del cinturón de la constelación que los europeos llaman Orión, lo cual nos hace protectores durante la noche. No nos llega identidad nocturna. El ave presente es el alotl ‘guacamaya’.

ð El retorno tecpatl ‘pedernal’ es del rumbo mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestra conciencia ética, manifestación de nuestro «yo cuerpo», de nuestro instinto de espacio, lo cual fortalece nuestra salud y nos inspira para proteger lo vivo. Es rumbo masculino, por lo tanto somos activos, emprendedores. Por ser tecpatl ‘pedernal’, en este retorno día noche se nos despierta la imaginación, nos bullen las ideas, somos muy analíticos, observadores. Por también ser chachiuhtotolin ‘totola preciosa’, en este retorno somos dados al autosacrficio, al trabajo esforzado.

ð La dualidad mahtlactlihuan ze tecpatl ‘once pedernal’ nos hace ser observadores, caviladores, especialmente en la noche, por lo cual no es de extrañar que nos despertemos a la mitad del sueño para reflexionar sobre asuntos que nos preocupan. Esta undécima «casa» nos trae como identidad nocturna a Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos hace autopurificarnos, tal como hace el agua mientras corre río abajo.

Ü síntesis: El ilhuitl ‘retorno’ mahtlactlihuan ze tecpatl ‘once pedernal’ nos trae una personalidad reflexiva, observadora, caviladora sobre los asuntos que nos importan.

Duodécima Casa: mahtlactlihuan ome quiyahuitl ‘doce lluvia’

Inicio: 18:43 del sábado 15 de octubre de 2016. Fin: 18:43 del domingo 16 de octubre de 2016.

ð El numeral mahtlactlihuan ome ‘doce’ nos hace asumir la identidad diurna de Tlahuizcalpantecuihtli ‘protector del alba’, el planeta Venus en su fase de lucero de la mañana, lo cual nos hace ver anticipadamente los acontecimientos. No se presenta identidad nocturna. El ave presente es quetzaltototl ‘pájaro verde azul’, llamado quetzal, ave que no soporta vivir en cautiverio.

ð El retorno quiyahuitl ‘lluvia’ es del rumbo zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, el rumbo del color tlatlauhqui ‘enrojecido’, el rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer que, ya maduro, se convierte en nuestra «nupcialidad», eso que nos impele a vivir en pareja de manera permanente con alguien de sexo complementario al nuestro. Es rumbo femenino, por lo cual nos mostramos complacientes, accesibles a las solicitudes de los demás. Por ser quiyahuitl ‘lluvia’, en este retorno día noche somos muy imaginativos, también somos cambiantes de carácter, somos apacibles pero también irascibles. Por también ser Tonatiuh ‘va irradiando’, el sol, somos protectores, cálidos.

ð La dualidad mahtlactlihuan ome quiyahuitl ‘doce lluvia’ mostramos una gran actividad mental, generada por un adelantamiento a los acontecimientos. En esta doceava «casa» nos llega la identidad interna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo cual nos hace ser renovadores de todo aquello que ya no nos satisface éticamente.

Ü síntesis: este ilhuitl ‘retorno’ sentimos los acontecimientos antes de ocurrir, lo cual nos despierta una gran imaginación, con la cual protegemos a los demás, ayudando a la renovación ética.

Trecena Casa: mahtlactlihuan yei xöchitl ‘trece flor’

Inicio: 18:43 del domingo 16 de octubre de 2016. Fin: 18:43 del lunes 17 de octubre de 2016.

ð El numeral mahtlactlihuan yei ‘trece’ trae la identidad diurna de Zitlalin icue ‘estrella su falda’, la fuerza armonizante del universo, lo cual nos hace engendradores de grandes proyectos. No se presenta identidad nocturna. El ave presente es toznenetl ‘loro amarillo’.

ð El retorno xöchitl ‘flor’ proviene del huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color xoxouhqui ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora, manifestación de nuestro instinto de tiempo, lo cual nos hace manejar oportunamente el tiempo para lograr todo lo que nos proponemos, nos inspira para soñar con detalle aquello que deseamos lograr, con lo cual contribuimos a hacerlo realidad. Es rumbo masculino, por lo cual somos emprendedores, activos en los asuntos a nuestro cargo. Por ser xöchitl ‘flor’, nos interesa concluir hermosamente aquello en lo que estamos ocupados. Al también ser Xöchiquetzalli ‘preciosidad florida’, nos interesa todo lo bello, todo lo hermoso de nuestro entorno.

ð La dualidad mahtlactlinhuan yei xöchitl ‘trece flor’ nos da la fuerza femenina del universo para concluir hermosamente aquello que estamos en proceso de concluir. Esta trecena «casa» nos trae la identidad nocturna de Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos hace buscar nuestro sentir profundo respecto a los asuntos en curso, para actuar en consecuencia.

Ü síntesis: Este ilhuitl ‘retorno’ nos da mucha fuerza, que proviene del universo y de nuestro ser interno, para concluir hermosamente aquello que nos ocupa.

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