Ze Miquiztli Tonalpohualli

ze miquiztli tonalpohualli ‘uno muerte trecenario’

Inicio: 00:43 del miércoles 13 de septiembre de 2017. Fin: 00:43 del martes 26 de septiembre de 2017.

Tlacatzin Stivalet

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El sexto tercenario, ze miquiztli ‘uno muerte’, es el «signo» de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender, espejo su emanar’. Los compañeros celestes, ilhuicapohtzitzintin, de esta cuenta de energía natal son Tonatiuh ‘va calentando’, el Sol, y Tlamatzincatl ‘cazador’, nombre alterno de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender, espejo su emanar’, cuya fiesta se celebraba en el mes de Quecholli ‘flamenco’, esto en su advocación de Tecziztecatl ‘de entre caracoles’, que depende de las mareas originadas por la luna, metztli en nahua. El trecenario está presidido por Tecziztecatl ‘de entre caracoles’, figura que representa renovación de ciclos. El primer ilhuitl ‘retorno’ del trecenario, ze miquiztli, era dedicado, en la antigua Anahuac ‘cerca de agua, junto a agua, donde se armoniza pensamiento’, a Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender, espejo su emanar’, se le hacían mucha imploraciones y ofrendas. Durante nuestro Quinto Sol, en Tenochtitlan-mexihco ‘entre corazones duros como piedra y absorbentes como esponja, lugar del zurdo colibrizado lector seguidor del camino del colibrí’. Los que nacen en este ilhuitl ‘retorno’, ze miquiztli, se consideraba que son bien afortunados; recibían honores si, a su vez, honraban su signo y hacían ofrenda. Si no lo hacen así, pierden su buena fortuna, ya que Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender, espejo su emanar’ no es amigo fiel de alguien que no respeta en todo momento lo vivo, lo cierto, lo ajeno, lo débil y lo armonioso. La esencia de este signo es el pensamiento que se armoniza, que se irradia a nuestro entorno para inspirar a quienes conviven con nosotros, la palabra es cortante pero cautelosa, muy cautelosa.

Primera Casa: ze miquiztli ‘uno muerte’

Inicio: 00:43 del miércoles 13 de septiembre de 2017. Fin: 00:43 del jueves 14 de septiembre de 2017.

Ü síntesis: este ilhuitl ‘retorno’ ze miquiztli ‘uno muerte’ es muy instigador de nuestro comportamiento apegado a la ética, nos nace renovarnos, romper con lo que nos aparta de la ética.

ð El numeral ze ‘uno’ posee doble identidad de fuego, como acompañante diurno es Xiuhtecuihlti Tletl ‘fuego protector de hierba’, esto nos da a cada uno la actividad iniciadora del fuego, nos hace ser como el huel chicahuac cueponcayotl ‘bien fuerte reventamiento’ ocurrido hace 9,000 millones de años, el que originó el universo tal como lo conocemos en el presente, como acompañante nocturno está presente Huehueteötl ‘pupila antigua’, que nos da la fuerza renovadora del fuego, que se mantiene en actividad desde hace 9,000 millones de años, renovandose cada ilhuitl ‘ciclo día noche’. Como ave está presente el nexhuitzilin ‘colibrí cenizo’.

ð El retorno miquiztli ‘muerte’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, el rumbo del color yayauhqui ‘ennegrecido’, el rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender, espejo su emanar’, nuestra auroexigenca ética, manifestación madura de nuestro instinto de espacio, de nuestra identidad «yo cuerpo», misma que nos impele a armonizarnos con lo vivo, con lo cierto, con lo ajeno, con lo débil y con lo armonioso. Es rumbo masculino, lo cual nos hace ser emprendedores, activos, impetuososos. Por ser miquiztli ‘muerte’, somos dados a interrumpir aquello que ya cerró su ciclo, por lo cual somos dados a reflexionar, a evaluar tanto nuestras acciones cuanto las de las personas importantes para nosotros. Por también ser Tecziztecatl ‘de entre caracoles’ y Metztli ‘luna’, somos conscientes de que cada ciclo que se cierra abre la posibilidad de abrir nuevos ciclos, la posibilidad de renovación.

ð La dualidad ze miquiztli ‘uno muerte’ es un día en que nos llenamos de fuerza para iniciar nuevos ciclos, con lo cual reflexionamos sobre lo que tiene que cerrar su ciclo, ya sea relación interpersonal o bien proyecto en curso, a fin de renovarnos, re iniciar todo aquello que está presente como mero proyecto. En esta primera «casa» nos corresponde asumir la identidad nocturna de Piltzintecuihtli ‘protector niño precioso’, el sol naciente, lo cual nos renueva para descubrir a los demás el colorido de su entorno.

Segunda Casa: ome mazatl ‘dos venada’

Inicio: 00:43 del jueves 14 de septiembre de 2017. Fin: 00:43 del viernes 15 de septiembre de 2017.

Ü síntesis: en el ilhuitl ‘retorno’ ome mazatl ‘dos venada’ nos llega una energía protectora de lo ético, lo cual nos hace instpiradores de aquello que unifica, que nos solidariza con otros.

ð El numeral ome ‘dos’ nos trae como identidad diurna a Tlaltecuihtli ‘protector terreno’, la fuerza cósmica de nuestro planeta, lo que nos hace fuertes para sostener a quienes conviven con nosotros. Como identidad nocturna está presente Itztli ‘obsidiana’, una advocación de Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, nuestra conciencia ética, esto nos hace ser estricto con nuestra identidad ética, lo cual nos lleva a cortar con todo aquello que no se apega a lo ético. Como ave está presente quetzalhuitzilin ‘colibrí verdeazul’.

ð El retorno mazatl ‘venada’ pertenece al zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del color tlatlauhqui ‘enrojecido’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestra identidad «yo eros», misma que al madurar se convierte en nuestra «nupcialidad», esa fuerza que nos impele a convivir permanentemente con alguien de sexo complementario para disfrutar sensorialmente: con la vista, con el oído, con el olfato, con el tacto y con el gusto. Es rumbo femenino, por lo cual manifestamos una actitud receptiva hacia los demás, haciendo propio lo ajeno para darle vida independiente. Por ser mazatl ‘venada’ somos muy perceptivos de nuestro entorno cercano, somos muy sensibles a los cambios climáticos y a cualquier cosa que amenace nuestra integridad corporal. También somos Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, esto nos hace fecundadores del pensamiento de quienes nos rodean para que se expresen verbalmente o por escrito.

ð La dualidad ome mazatl ‘dos venada’ nos hace muy sensibles a cualquier cosa que amenace nuestra integridad física, lo cual nos alerta a nosotros mismos, al tiempo que inspiramos a los demás para que también se resguarden. En esta segunda «casa» asumimos la identidad nocturna de Zentecuihtli ‘protector de unidad’, lo cual nos hace renovar nuestra fuerza armonizante unificadora.

Tercera Casa: yei tochtli ‘tres conejo’

Inicio: 00:43 del viernes 15 de septiembre de 2017. Fin: 00:43 del sábado 16 de septiembre de 2017.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ yei tochtli ‘tres conejo’ llega lleno de sorpresas, de originalidad, de restauración de nuestros principios éticos, de nuestra alegría de vivir.

ð El numeral yei ‘tres’ tiene como acompañante diurno a Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, el agua que corre en forma de río después de nacer pura de un manantial de montaña, al correr horizontalmente se va autopurificando, va eliminando las impurezas que recibe de los humanos, esto nos induce a hacer lo propio, a renovarnos éticamente, a dejar atrás aquellos comportamientos que no están de acuerdo con nuestros principios éticos. Como identidad nocturna nos corresponde ser Piltzinteötl ‘pupila sol naciente’ lo cual nos identifica con el sol naciente, por esto mismo, durante la noche nos renovamos para ejercer en los demás una influencia que les permite descubrir el colorido de su entorno. Como ave está presente el cuixin ‘milano’.

ð El retorno tochtli ‘conejo’ llega del huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color xoxouhqui ‘azul cielo’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra impetridad, eso que nos impele a lograr lo que desea nuetro corazón, manifestación madura de nuestro instinto de tiempo, de nuestra identidad «yo mente», es rumbo masculino, por lo cual sentimos deseo de ofrendar, de entregar a otros lo que nos nace del corazón. Por ser tochtli ‘conejo’ somos muy creativos, muy inventivos, poco dados a la rutina. Por también ser Meyahuel ‘fuente sagrada’ somos dados a disfrutar, incluso a embriagarnos.

ð La dualidad yei tochtli ‘tres conejo’ nos hace ser creativos para renovarnos éticamente, para así ayudar a otros a descubrir la belleza de nuestro entorno, para disfrutar, para celebrar con los demás. En esta tercera «casa» nos llega la identidad nocturna de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos hace renovar nuestra fuerza protectora de nuestro patrimonio cultural autóctono.

Cuarta Casa: nahui atl ‘cuatro agua’

Inicio: 00:43 del sábado16 de septiembre de 2017. Fin: 00:43 del domingo 17 de septiembre de 2017.

Ü síntesis: este ilhuitl ‘retorno’ nahui atl ‘cuatro agua’ nos imbuye un sentimiento de protección, que se manifiesta de una manera muy adaptable a las circunstancias de los demás.

ð El numeral nahui ‘cuatro’ nos aporta la identidad diurna de Tonatiuh ‘va irradiando’, el sol, lo cual nos hace ser protectores de nuestro entorno, inspiradores de confianza en los demás. Como identidad nocturna nos llega Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual hace que renovemos nuestra fuerza armonizante que unifica, esto puede ocurrir mientras dormimos, quizás con algún sueño revelador, que nos descubre caminos inexplorados. El ave presente es zolin, que los frailes llamaron codorniz.

ð El retorno atl ‘agua’ pertenece al tlahuilcopa ‘hacia el lugar de la luz’, el oriente, el rumbo del color cozauhqui ‘amarillo, dorado’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestra identidad «yo género», manifestación de nuestro instinto de pervivencia, esa fuerza instintiva que nos genera un fuerte sentimiento de pertenencia con los demás, por lo cual nos nace unirnos a otros en proyectos de beneficio colectivo. Es un rumbo femenino, lo cual nos hace ser receptivos, integrantes a nuestro ser interno de lo que viene de otros, para así generar algo nuevo. Por ser atl ‘agua’ somos muy adaptables, muy despiertos, muy activos mentalmente, muy comprensivos de los acontecimientos. Por también ser Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’ somos muy inspirados para iniciar proyectos ya muy sentidos.

ð La dualidad nahui atl ‘cuatro agua’ es muy armonizante, nos asumimos como protectores de quienes nos rodean de manera muy creativa, adaptándo nuestra protección a las circunstancias, internamente nos renovamos para armonizar, para proteger proyectos que conducen a la unidad, a la manifestación de un fuerte sentiemiento de pertenencia colectiva. Esta cuarta «casa» asumimos como identidad nocturna a Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’ lo cual nos hace renovar nuestra capacidad de autorrenovarnos.

Quinta Casa: macuilli itzcuintli ‘cinco perro’

Inicio: 00:43 del domingo 17 de septiembre de 2017. Fin: 00:43 del lunes 18 de septiembre de 2017.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ macuilli itzcuintli ‘cinco perro’ nos inspira para ser renovadores de nuestros principios éticos, de nuestra identidad cultural, de nuestro sentimiento de amistad.

ð El numeral macuilli ‘cinco’ nos hace asumir como identidad diurna a Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo cual nos impele a actuar a manera de renovar éticamente lo desgastado, lo que causó desarmonía con los demás. Como identidad nocturna nos asumimos como Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, con lo cual renovamos nuestra aptitud de renovar nuestro patrimonio, nuestra herencia, todo aquello que constituye nuestra identidad cultural. Como ave está presente cacalotl, que los españoles tradujeron como cuervo, ave netamente europea.

ð El retorno itzcuintli ‘casa’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, el rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, esa fuerza genética que nos hace tomar conciencia de aquellos actos que no concuerdan con nuestras convicciones éticas, fuerza que es una manifestación madura de nuestra identidad «yo género», de nuestro instinto de pervivencia. Por ser un rumbo masculino somos muy propositivos, muy dados a ofrendar a otros lo que nos nace de corazón. Por ser itzcuintli ‘perro’, en este retorno día noche somos muy amigables, muy dados a hacer favores, a demostrar nuestro sentimiento de amistad, pero también nos tornamos muy violentos en cuanto nos agreden. Por ser Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’ y Mictlanzihuatl ‘mujer de entre difunto’ somos muy receptivos de la herencia de nuestros difuntos, misma que integramos a nuestro ser interno para fortalecernos, al mismo tiempo nos mostramos protectores de todo aquello que tiene que ver con nuestra identidad cultural, con nuestro patrimonio heredado de los difuntos.

ð La dualidad macuilli itzcuintli ‘cinco perro’ nos trae la necesidad de depurar todo aquello que nos da identidad cultural, lo que heredamos de nuestros ancestros, nos mostramos muy activos en renovar nuestra amistad, de demostrar a nuestros amigos todo lo que los apreciamos, de ser amigables, de mostrar nuestros sentimientos genuinos a nuestros amigos cercanos. En esta quinta «casa» nos corresponde asumir la identidad nocturna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, esto renueva nuestra herencia ancestral.

Sexta Casa: chicoaze ozomahtli ‘seis mona’

Inicio: 00:43 del lunes 18 de septiembre de 2017. Fin: 00:43 del martes 19 de septiembre de 2017.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ chicoaze ozomahtli ‘seis mona’ vivimos de manera juguetona, siempre de acuerdo a nuestra identidad cultural, renovando nuestra aptitud para encontrar nuestra verdad.

ð El numeral chicoaze ‘seis’ llega con la identidad diurna de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos hace sentir necesidad de proteger nuestro patrimonio ancestral, nuestra identidad cultural. Como identidad nocturna somos Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, el agua que se purifica en las montañas antes de manar y correr horizontalmente hacia el mar, lo cual hace autopurificándose mientras fluye, esto nos hace renovar en cada uno de nosotros la cualidad de automejorarnos éticamente. Como ave está presente itzchicuahtli ‘lechuza obsidiana’.

ð El retorno ozomahtli ‘mona’ es del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del color tlatlauhqui ‘enrojecido’, el rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestra identidad «yo eros», misma que al madurar se convierte en nuestra «nupcialidad», la fuerza intintiva que nos impele a unir nuestro vivir cotidiano con alguien de sexo complementario para disfrutar sensorialmente: con la vista, con el oído, con el olfato, con el tacto y con el gusto. Este es rumbo masculino, lo cual nos incita a ser ofrendantes, a ser activos en la demostración de nuestro deseo de disfrutar todo lo que hacemos. Por ser ozomahtli ‘mona’, somos despreocupados, un tanto frívolos, superficiales, siempre buscando disfrutar lo que hacemos. Por también ser Xöchipili ‘hijo florido’ y Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’ somos dados a embellecer lo que hacemos, a propiciar la unidad, a trabajar de manera agradable para todos.

ð La dualidad chicoaze ozomahtli ‘seis mona’ es un día en que disfrutamos al proteger nuestra identidad cultural, eso que heredamos de nuestros ancestros, somos espontáneos, no formales, todo lo que hacemos propicia la unificación colectiva. En esta sexta «casa» nos corresponde asumimos como Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual renueva nuestra capacidad de buscar nuestra «verdad interna» en todo momento importante.

Septima Casa: chicome malinalli ‘siete esparto’

Inicio: 00:43 del martes 19 de septiembre de 2017. Fin: 00:43 del miércoles 20 de septiembre de 2017.

Ü síntesis: en el ilhuitl ‘retorno’ chicome malinalli ‘siete esparto’ emergemos como ofrendantes de renovación para todos, incluidos nosotros, especialmente de nuestra vitalidad, de nuestra salud.

ð El numeral chicome ‘siete’ nos llega con la identidad diurna de Zentecuihtli ‘protector de lo que unifica’ que nos hace inspiradores de los demás para propiciar la unidad, para favorecer el sentimiento de pertenencia colectiva. Como identidad nocturna nos llega Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo cual nos hace renovar nuestra capacidad de superar las fallas éticas. Como especie volante está presente tizapapalotl ‘mariposa blanca’.

ð El retorno malinalli ‘esparto’ es del huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, el rumbo del color xoxouhqui ‘azul celeste’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra «impetridad», la fuerza genética que nos inspira para lograr todo aquello que quiere nuestro corazón, manifestación adulta de nuestra identidad «yo mente», de nuestro instinto de tiempo. Es rumbo masculino, por lo cual somos dados a ofrendar lo que nace de nuestro corazón. Por ser malinalli ‘esparto’, somos dados a renovarnos, a cambiar de pensamiento, a modificar nuestro discurso. Por ser también Pahtecatl ‘de entre planta sanadora’ nuestra presencia es propicia para los demás, inspiramos alivio, salud.

ð La dualidad chicome malinalli ‘siete esparto’ es un retorno que nos hace ser emprendedores, ofrendadores de cambio, de renovación, de sanación, al tiempo que se renueva en nosotros la aptitud de mejorarnos éticamente. En esta séptima «casa» nos llega la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo que renueva nuestra capacidad de ser fecundantes, de ser ofrendadores de vitalidad para los demás.

Octava Casa: chicoyei acatl ‘ocho cañavera’

Inicio: 00:43 del miércoles 20 de septiembre de 2017. Fin: 00:43 del jueves 21 de septiembre de 2017.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ chicoaze acatl ‘ocho cañavera’ nos hace ser inspiradores de los demás de un espíritu de investigación, de un afán de descubrir el fondo de lo que nos intriga.

ð El numeral chicoyei ‘ocho’ tiene como acompañante diurno a Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace ser inspiradores de otros para que expresen, verbalmente o por escrito, aquello que siente su corazón, aquello que está en germen en su ser interno. Como acompañante nocturno está presente Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual hace que renovemos la capacidad de dialogar con nuestro corazón para descubrir nuestra verdad interna en cada circuntancia de nuestro vivir. Como ave está presente itzcuauhtli ‘águila obsidiana’, que es el emblema patrio de Anáhuac y de México.

ð El retorno acatl ‘cañavera’ es del rumbo tlahuilcopa ‘hacia el lugar de luz’, el oriente, rumbo del color cozauhqui ‘amarillo dorado’, el rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro sentimiento de pertenencia colectiva, manifestación madura de nuestro instinto de pervivencia, de nuestro «yo género». Es rumbo femenino, por tanto, mostramos una actitud receptiva, integrando a nuestro ser interno aquello que nos llega de los demás, para hacerlo propio y, de esta manera, unirnos a los demás. Por ser acatl ‘cañavera’ somos muy curiosos, muy dados a investigar, mentalmente despiertos, muy objetivos, muy calculadores de nuestra realidad, de nuestras oportunidades de éxito. Por también ser Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’ sentimos muy fuertes deseos de actuar con estricto apego a nuestros principios éticos más firmes.

ð La dualidad chicoyei acatl ‘ocho cañavera’ nos hace inspiradores de otros para la acción apegada a la ética, para analizar fríamente nuestro comportamiento, para investigar a fondo aquello que nos intriga. En esta octava «casa» nos llega como identidad nocturna Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, lo cual renueva nuestra capacidad de ser iniciadores, emprendedores de nuevos proyectos.

Novena Casa: chiconahui ozelotl ‘nueve ocelote’

Inicio: 00:43 del jueves 21 de septiembre de 2017. Fin: 00:43 del viernes 22 de septiembre de 2017.

Ü síntesis: este ilhuitl ‘retorno’ chiconahui ozelotl ‘nueve ocelote’ llega con una gran fuerza de integración colectiva, para renovarnos éticamente, para ser aptos para iniciar proyectos importantes.

ð El numeral chiconahui ‘nueve’ hace que asumamos como identidad diurna a Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro sentimiento de pertenencia colectiva, lo cual se manifiesta como una gran inspiración para unirnos con los demás, para integrarnos con quienes nos rodean. Como identidad nocturna nos correponde ser Tlaloc ‘licor fecundador de la tierra’, lo que renueva nuestra capacidad de fecundar las ideas de los demás para que las expresen en el tiempo, hablando o escribiendo, o en el espacio, de manera gráfica o volumétrica. Como ave está presente chalchiuhtotolin ‘guajolota de jade’.

ð El retorno ozelotl ‘ocelote’ llega del rumbo del mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, nuestra conciencia ética, manifestación adulta de nuestro instinto de espacio, de nuestra identidad «yo cuerpo». Es rumbo masculino, lo que nos hace ser activos, ofrendantes de lo que nace de nuestro corazón. Por ser ozelotl ‘ocelote’ somos muy cautelosos en nuestro actuar, tratando de no dejar ver nuestras intenciones. Por también ser Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’ nos interesa renovarnos éticamente, reconociendo aquellos errores de comportamiento que nos han apartado de los demás.

ð La dualidad chiconahui ozelotl ‘nueve ocelote’ nos llena de sentimientos de solidaridad, de pertenencia colectiva, que manifiestamos de manera cautelosa para renovarnos éticamente todos, para superar nuestros errores de comportamiento con los demás. En esta novena «casa» nos toca asumirnos como Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, como identidad nocturna, por lo cual renovamos nuestra fuerza iniciadora.

Decima Casa: mahtlactli cuauhtli ‘diez águila’

Inicio: 00:43 del viernes 22 de septiembre de 2017. Fin: 00:43 del sábado 23 de septiembre de 2017.

Ü síntesis: en el ilhuitl ‘retorno’ mahtlactli cuauhtli ‘diez águilla’ nos hace ser muy estrictos con nuestro comportamiento ético, lo cual nos hace ver detalles desapercibidos hasta el presente.

ð El numeral mahtlactli ‘diez’ únicamente posee acompañante diurno, que es Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, representación de la constelación llamada Osa Mayor por los indoeuropeos, ubicada al norte de la bóveda celeste, «fractal» de nuestra conciencia ética, por lo cual somos dados a apegar nuestro comportamiento a nuestras convicciones éticas más firmes. No se presenta compañero nocturno. Como ave está presente el tecolotl ‘tecolote’, “buho”, pájaro nocturno que posee una mirada muy enigmática, al que se le atribuye sabiduría.

ð El retorno cuauhtli ‘águila’ pertenece al zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del color tlatlauhqui ‘enrojecido’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestra identidad «yo eros», nuestro instinto de placer, mismo que al madurar se convierte en nuestra «nupcialidad», esa fuerza instintiva que nos impele a unir nuestro vivir cotidiano con alguien de sexo complementario, para compartir nuestro disfrutar sensorial: visual, auditivo, olfativo, táctil y gustativo. Por ser cuauhtli ‘águila’ somos dados a la libertad, a la perspectiva de altos vuelos, a observar detalles que antes nos habían pasado desapercibidos, a la grandeza de espíritu. Por también ser Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, se activa nuestro instinto de placer sexual.

ð La dualidad mahtlactli cuauhtli ‘diez águila’ nos hace asumir una perspectiva ética muy evidente, lo cual nos hace despegarnos de lo cotidiano para ver nuestra coyuntura desde una perspectiva muy elevada, siempre atraídos por el placer sensorial. En esta décima «casa» asumimos como identidad nocturna a Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, el sol naciente’, con lo cual se nos renueva el instinto de ver la hermosura de nuestro entorno.

Undécima Casa: mahtlactlihuan ze cozcacuauhtli ‘once quebrantahuesos’

Inicio: 00:43 del sábado 23 de septiembre de 2017. Fin: 00:43 del domingo 24 de septiembre de 2017.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ mahtlactlihuan ze cozcacuauhtli ‘once quebrantahueso’ nos centramos en lo esencial, con posibles sueños reveladores de la esencia de los asuntos en curso.

ð El numeral mahtlactlihuan ze ‘once’ sólo posee identidad diurna, que es Yohualtecuihtli ‘protector nocturno’, las tres estrellas que forman el palo horizontal del Mamalhuaztli ‘instrumento barrenador’, lo que los indoeuropeos llaman cinturón de la costelación de Orión, lo cual nos hace ser inspiradores de protección para nuestros seres queridos, especialmente durante la noche. No llega acompañante nocturno. Como ave está presente el alotl ‘guacamaya roja’.

ð El retorno cozcacuauhtli ‘quebrantahueso’ es del huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color xoxouhqui ‘azul celeste’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora, que nos permite alcanzar aquello que desea nuestro corazón, manifestación adulta de nuestro instinto de tiempo, de nuestra identidad «yo mente». Por ser cozcacuauhtli ‘quebrantahueso’, en este retorno día noche somos dados a buscar la esencia de las cosas que interesan a nuestro ser interno, de la misma forma en que el quebrantahueso rompe el hueso de los animales para comerse la médula. Por también ser Itzpapalotl ‘mariposa obsidiana’, la constelación que los indoeuropeos llaman Orión, somos influyentes del comportamiento ético en los demás.

ð La dualidad mahtlactlihuan ze cozcacuauhtli ‘once quebrantahueso’ es de gran actividad nocturna, es posible que se presenten sueños reveladores de la esencia de los asuntos que nos ocupan, que encontremos la solución a problemas que nos mantienen preocupados. Esta onceava «casa» nos corresponde asumir la identidad nocturna de Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos hace renovar nuestra influencia de unidad colectiva, de integración con nuestros semejantes.

Decimosegunda Casa: mahtlactlihuan ome olin ‘doce movida’

Inicio: 00:43 del domingo 24 de septiembre de 2017. Fin: 00:43 del lunes 25 de septiembre de 2017.

Ü síntesis: este ilhuitl ‘retorno’ mahtlactlihuan ome olin ‘doce movida’ nos hace ver con anticipación aquello que nos mueve a solidarizarnos con los demás.

ð El numeral mahtlactlihuan ome ‘doce’ nos trae la identidad diurna de Tlahuizcalpantecuihtli ‘protector de la alborada’, el planeta que los indoeuropeos llaman Venus, en su fase de lucero de la mañana, esto nos hace adelantarnos a los acontecimientos, percibir los hechos antes de ocurrir. No existe compañeo nocturno. El ave presente es quetzaltototl ‘pájaro verdeazul’, el quetzal, que no soporta vivir en cautiverio.

ð El retorno olin ‘movida’ llega con el rumbo del tlahuilcopa ‘hacia el lugar de la luz’, el oriente, rumbo del color cozauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro sentimiento de pertenencia colectiva, manifestación madura de nuestro instinto de pervivencia, de nuestra identidad «yo género». Por ser olin ‘movida’ nos sentimos inquietos, deseosos de cambiar de sitio, de movernos. Por también ser Xolotl ‘acompañante’ somos dados a ofrecernos para acompañar a los demás en su tarea diaria, para solidarizarnos con otros.

ð La dualidad mahtlactlihuan ome olin ‘doce movida’ nos hace adelantarnos a los acontecimientos, lo cual nos hace sentir deseo de movernos, de actuar para solidarizarnos con alguien, para acompañar a otros. En esta decimosegunda «casa» nos llega la identidad nocturna de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, con lo cual renovamos nuesta fuerza de protección para la herencia de nuestros difuntos, para proteger nuestro patrimonio cultural propio.

Trecena Casa: mahtlaclithuan yei tecpatl ‘trece pedernal’

Inicio: 00:43 del lunes 25 de septiembre de 2017. Fin: 00:43 del martes 26 de septiembre de 2017.

Ü síntesis: en el ilhuitl ‘retorno’ mahtlactlihuan yei tecpatl ‘trece pedernal’ nos invade una poderosa fuerza armonizante que nos hace integrar a nuestro ser interno lo que nos hace fuertes.

ð El numeral mahtlactlihuan yei ‘trece’ sólo tiene identidad diurna, que es Zitlalin icue ‘estrella su falda’, la fuerza femenina del universo, nombre alterno de Omezihuatl ‘mujer dual’, lo cual nos hace asumir una identidad integrante, hacemos propio lo que nos llega de otros para enriquecernos, para ser más fuertes. No se presenta identidad nocturna. El ave presente es toznenetl ‘loro amarillo’.

ð El retorno tecpatl ‘pedernal’ pertenece al rumbo mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, el rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, nuestra identidad «yo cuerpo», nuestro instinto de espacio, que nos genera nuestra conciencia ética, misma que nos exige actuar siempre armonizándonos con lo vivo, con lo cierto, con lo ajeno, con lo débil y con lo armonioso. Por ser tecpatl ‘pedernal’ nos sentimos fuertes para cortar aquello que se aparta de lo ético, también somos muy despiertos, descubrimos cosas importantes, lo que nos hace reflexionar, meditar. Por también ser Chalchiuhtotolin ‘totola preciosa’ somos muy exigentes con nosotros mismos, nos interesa imponernos trabajos para mejorar nuestro comportamiento, para hacernos merecedores.

ð La dualidad mahtlactlihuan yei tecpatl ‘trece pedernal’ nos llena de fuerza integradora para descubrir aquello que nos hace fuerte, para eliminar de nuestro comportamiento aquello que nos daña, todo lo que nos aparta de los demás, somos dados al autosacrificio. En esta trecena «casa» hace que nos llegue la identidad nocturna de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, el agua que corre por los ríos, lo cual nos hace renovar nuestra capacidad de autorrenovarnos, de superar aquello que nos debilita.

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